El número de fallecidos por el ataque lanzado el lunes por el Ejército ruso contra una escuela empleada como centro de ayuda humanitaria en la provincia ucraniana de Zaporiyia, en el este del país y parcialmente ocupada desde la invasión iniciada en febrero de 2022, ha subido a 43, según ha denunciado este jueves el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski.
“Hasta ahora se ha confirmado que 43 personas han muerto”, ha señalado Zelenski en un mensaje difundido en redes sociales tras reunirse en Madrid con su homólogo de Portugal, António José Seguro, a quien ha expresado su gratitud por las condolencias trasladadas a los familiares de las víctimas del bombardeo contra la localidad de Komishuvaya.
El mandatario ha indicado además que “las operaciones de búsqueda y rescate siguen activas por cuarto día consecutivo”, antes de precisar que “decenas de personas podrían permanecer atrapadas bajo los escombros”. “Solo una de las personas dada por desaparecida ha sido hallada hoy con vida”, ha subrayado.
En su mensaje, Zelenski ha denunciado que “cada día, Rusia ataca nuestras ciudades y comunidades con drones y misiles. Nuestro sector energético ha sufrido graves daños, y restaurarlo todo resulta muy difícil”, al tiempo que ha recalcado que ha tratado con Seguro “cómo puede Portugal apoyar el sistema energético y ayudar a proteger vidas en Ucrania”.
El presidente ucraniano ha añadido que “también hemos hablado sobre las posibilidades de una producción conjunta de armamento. Esperamos firmemente que se den nuevos pasos en materia de apoyo”.
Por otro lado, el gobernador de Zaporiyia, Mijailo Semikin, denunció el martes que “el enemigo atacó de forma insidiosa la ciudad en el momento en el que había gente recibiendo ayuda humanitaria en un centro de resiliencia comunitaria” y detalló que el Ejército ruso efectuó “nueve bombardeos” contra la zona utilizando, entre otros tipos de armamento, bombas FAB-3000, diseñadas para la destrucción de fortificaciones.
A su vez, el coordinador humanitario de Naciones Unidas en Ucrania, Matthias Schmale, resaltó que la mayoría de las víctimas son “residentes locales que acudieron a la escuela local para obtener ayuda y empleados de la administración local”, antes de precisar que ataques posteriores causaron también la muerte de dos rescatistas y cuatro policías.