El ministro de Justicia de Perú plantea nuevas cárceles inspiradas en el modelo de El Salvador

Ernesto Álvarez propone cárceles tipo hangar inspiradas en El Salvador y reformas legales para afrontar la sobrepoblación y la criminalidad en Perú.

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El ministro de Justicia, Ernesto Álvarez Europa Press/Contacto/El Comercio

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El ministro de Justicia de Perú, Ernesto Álvarez, ha defendido este martes la puesta en marcha de nuevas prisiones inspiradas en el modelo de El Salvador, dentro del paquete de medidas que estudia el futuro Gobierno de Keiko Fujimori para atajar la sobrepoblación en los penales y reforzar la seguridad ciudadana.

En declaraciones a la agencia de noticias Andina, Álvarez ha detallado que su propuesta pasa por levantar cárceles “tipo hangar, siguiendo el modelo de El Salvador”, pero no destinadas a internos de alta peligrosidad, sino a quienes no supongan “peligro social”.

“Esas personas deben ir a un penal de mínima seguridad para poder trabajar durante el día (...) para reducir mediante beneficios penitenciarios su propia pena y tener una salida laboral para después. Los grandes penales, los que ya han sido construidos para tener seguridad de alto nivel, esos sí deben albergar a aquellos delincuentes que cometieron delitos de sangre”, ha dicho.

El titular de Justicia ha remarcado que los internos catalogados como de alta peligrosidad “no deben tener ningún tipo de beneficio penitenciario” y que deben someterse a “regímenes sumamente estrictos” en los que se limiten “severamente” todas las visitas.

“Aquellas personas que han demostrado que no merecen seguir viviendo en comunidad, en la sociedad peruana, deben tener severas restricciones para separar, efectivamente, los no violentos de los violentos, cosa que no ocurre en las cárceles actualmente”, ha argüido durante la entrevista.

Álvarez ha señalado asimismo que “también tenemos ofrecimiento de algunos gobernadores regionales para construir un penal en zonas alejadas de la ciudad, pero hay un caso curioso: en muchas ciudades se exige mayor seguridad ciudadana, pero al mismo tiempo no se quiere tener un penal en la región. Es un contrasentido”.

En esta línea, ha subrayado que “la ola de criminalidad” hace necesario “tener muchos más” establecimientos penitenciarios, tanto para “reos primarios como para reos peligrosos”. Ha recordado que “tenemos el terreno y el penal de Ica, que es el segundo penal que va a tener Ica. Estamos trabajando políticamente la posibilidad de ampliar algunos penales de alta seguridad”, ha aseverado.

Más adelante, ha indicado que “en el futuro es posible que podamos construir otros penales, incluso con ayuda y tecnología del extranjero, pero sería un acto de populismo decir que Chalapalca va a ser abandonado. Al contrario, necesitamos más Chalapalcas. Hay que buscar dónde y en qué condiciones”, ha agregado, aludiendo a la prisión de máxima seguridad situada en la provincia de Tarata, en el departamento de Tacna.

El ministro ha planteado, además, la necesidad de introducir cambios en el Código Procesal Penal y en el propio Instituto Nacional Penitenciario (INPE) como estructura. “Esto es una cadena donde vamos a incidir con decretos legislativos para tratar de modificar la situación actual”, ha explicado durante la entrevista.

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