Un informe del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) remitido a la juez de la Audiencia Nacional María Tardón sostiene que la entrada de unas 72.000 personas en Ceuta los días 30 y 31 de julio respondió a un proceso planificado en el que participaron miembros de las fuerzas de seguridad marroquíes según ha adelantado El Español.
El documento descarta que se tratara de un movimiento espontáneo provocado exclusivamente por las mafias o por una convocatoria difundida en redes sociales. La hipótesis que recoge el informe es que la finalidad migratoria habría servido como cobertura de una operación dirigida desde el lado marroquí de la frontera.
El documento ha sido remitido a la Audiencia Nacional después de que la juez María Tardón solicitara información a la Policía Nacional y a la Guardia Civil para determinar si los hechos podían presentar indicios de un delito contra la independencia del Estado, una materia que corresponde investigar a este tribunal.
La Policía describe un proceso organizado
El CENIF, unidad de inteligencia integrada en la Comisaría General de Extranjería y Fronteras, había emitido ya el 29 de julio una alerta sobre el riesgo de una entrada en Ceuta y Melilla prevista para el día siguiente.
La comunicación enviada a los puestos fronterizos calificaba como de "riesgo extremo" la posibilidad de accesos ilegales coordinados tanto a nado como mediante el salto de la valla.
El informe policial, según la información publicada, analiza las circunstancias que rodearon posteriormente la entrada masiva y concluye que existen elementos que apuntan a una planificación previa.
Entre ellos se encuentra el comportamiento de las personas que llegaron a la ciudad y, especialmente, el hecho de que alrededor del 90% regresara a Marruecos pocas horas después de entrar en territorio español.
La Policía considera que este comportamiento resulta difícilmente compatible con una operación migratoria convencional en la que el objetivo principal fuera permanecer en España.
Gendarmes marroquíes habrían guiado a los migrantes
Una de las principales conclusiones recogidas en el informe es la existencia de un guiado activo por parte de agentes marroquíes.
De acuerdo con la información publicada por El Español, gendarmes marroquíes habrían dado instrucciones a los grupos concentrados en la zona de Castillejos y dirigido el flujo de personas hacia determinados puntos desde los que posteriormente accederían a Ceuta.
El documento también señala la presencia de personas de paisano que habrían supervisado el movimiento sobre el terreno y dado instrucciones a los agentes uniformados.
Entre los puntos señalados aparece el espigón de El Tarajal, una de las zonas por las que se produjo la llegada masiva a la ciudad autónoma.
La existencia de imágenes en las que aparecen esos individuos dando instrucciones a agentes marroquíes forma parte, según la información publicada, de los elementos analizados por el CENIF.
Tres oleadas con perfiles diferentes
El informe utiliza también el perfil de las personas que llegaron a Ceuta para sostener la hipótesis de que existió una estrategia organizada.
La Policía distingue tres fases durante los dos días de la entrada masiva.
La primera comenzó antes de las 11.00 horas del 30 de julio. En ella llegaron principalmente hombres jóvenes, de entre 15 y 25 años, muchos de ellos equipados con neoprenos, aletas y diferentes tipos de flotadores. La mayoría eran ciudadanos marroquíes.
A partir de las 11.00 horas y hasta las 22.00 horas se produjo una segunda oleada, formada en buena medida por familias, mujeres y niños. En este caso, los grupos no presentaban el mismo equipamiento para el desplazamiento por mar. También comenzaron a incorporarse personas procedentes del África subsahariana.
Desde las 22.00 horas del día 30 y durante el 31 de julio, el perfil volvió a parecerse al de la primera fase, con predominio de hombres jóvenes y preparados para realizar el trayecto a nado.
Según la interpretación que recoge el informe, la secuencia permitió saturar inicialmente la capacidad de respuesta en la zona de El Tarajal y dificultar posteriormente la contención de otros grupos.
El CENIF sitúa el foco también sobre el CNI
El informe policial considera además que lo sucedido pudo tener un componente de contrainteligencia, al haber generado posteriormente un cuestionamiento sobre la capacidad de los servicios de inteligencia españoles para anticipar la operación.
Esta conclusión adquiere especial relevancia por las alertas emitidas antes de la entrada masiva.
El CENIF había advertido el 29 de julio de un riesgo extremo de entrada coordinada al día siguiente. La investigación deberá determinar ahora qué información llegó a los responsables españoles, cuándo la recibieron y qué medidas se adoptaron a partir de esas advertencias.
La cuestión está relacionada con la comparecencia de la ministra de Defensa, Margarita Robles, ante el Congreso, en la que explicó que el CNI había trasladado información sobre el riesgo existente en vísperas de la entrada masiva.
La segunda convocatoria de agosto
El informe también establece una comparación con una segunda convocatoria que estaba prevista para el 15 de agosto.
Según el CENIF, aquella movilización estuvo sometida a un control mucho mayor por parte de las autoridades marroquíes, lo que permitió evitar que se repitiera el escenario de finales de julio.
La diferencia entre ambos episodios constituye otro de los elementos que la Policía utiliza para defender que la entrada de los días 30 y 31 de julio no fue un fenómeno espontáneo, sino un proceso cuya organización y ejecución deben ser investigadas.
El informe deberá ser ahora valorado por la Audiencia Nacional y la Fiscalía, que tendrán que determinar si los hechos descritos presentan relevancia penal y, en su caso, qué responsabilidades podrían derivarse.