El diésel baja mañana, pero la gasolina pierde parte de la rebaja: cuánto cambia llenar el depósito el 1 de septiembre

El 1 de septiembre cambia la fiscalidad de los carburantes. El gasóleo amplía su rebaja en el Impuesto sobre Hidrocarburos de 10 a 20 céntimos por litro después de que su precio subiera un 15,7% interanual en julio. La gasolina recorre el camino contrario: su reducción baja de 10 a 5 céntimos. Por tanto, esperar a septiembre puede compensar a quien tenga un coche diésel, pero no necesariamente a quien reposte gasolina

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Recurso de diésel, gasolina, estación de servicio  FACONAUTO

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Los conductores españoles afrontan este martes 1 de septiembre un nuevo cambio en el precio de los carburantes, aunque sus efectos serán muy diferentes dependiendo de lo que haya en el depósito. El Gobierno activa la cláusula de salvaguarda prevista para el diésel, que permitirá mantener durante septiembre una rebaja fiscal de 20 céntimos por litro, mientras la gasolina continuará con el calendario de retirada progresiva de las ayudas y se quedará en solo 5 céntimos por litro.

La diferencia es importante porque durante agosto tanto gasolina como gasóleo disponen de una reducción ordinaria de 10 céntimos por litro en el Impuesto sobre Hidrocarburos. Desde mañana, por tanto, el alivio fiscal del diésel aumenta otros 10 céntimos, mientras el de la gasolina disminuye en cinco. Esto significa que el consejo de esperar al 1 de septiembre para llenar el depósito tiene sentido sobre todo para los vehículos diésel.

Por qué el diésel tendrá una rebaja mayor

El mecanismo fue incluido en el Real Decreto-ley 18/2026 aprobado a finales de junio para responder al incremento de los costes energéticos relacionado con la crisis en Oriente Medio. El calendario inicial contemplaba retirar progresivamente la rebaja fiscal: 15 céntimos por litro en julio, 10 en agosto y 5 en septiembre. Sin embargo, el Ejecutivo incorporó una cláusula automática para evitar que esa retirada coincidiera con una subida extraordinaria de los carburantes.

La condición era que el IPC de cada combustible aumentara más de un 15% interanual en julio. El gasóleo superó el límite, con una subida del 15,7%, mientras la gasolina se quedó en el 7,3%. El resultado es que el diésel activa la protección y pasa a disponer de una rebaja de 20 céntimos durante septiembre; la gasolina no cumple el requisito y mantiene la reducción prevista originalmente de cinco céntimos.

Cuánto puedes ahorrar si esperas para llenar un depósito diésel

La clave para hacer las cuentas correctamente es no confundir la rebaja total de septiembre con el ahorro adicional respecto a agosto. El diésel tendrá un alivio fiscal de 20 céntimos por litro, pero ahora ya disfruta de 10 céntimos. Por tanto, esperar al 1 de septiembre supone una mejora fiscal adicional de 10 céntimos por litro, siempre que el resto de componentes del precio se mantengan constantes.

En un depósito de 40 litros, esa diferencia equivale a 4 euros de Impuesto sobre Hidrocarburos; en uno de 50 litros, a 5 euros; y en uno de 60 litros, a 6 euros. Como el IVA del 21% también se aplica sobre una base que incluye los impuestos especiales, el impacto teórico sobre el precio final puede ser algo mayor: alrededor de 4,84 euros para 40 litros, 6,05 euros para 50 y 7,26 euros para 60, si toda la reducción se traslada al surtidor.

Si la comparación se realiza frente al impuesto completo, sin ninguna ayuda, la rebaja total de septiembre es de 20 céntimos por litro: 10 euros de menor Impuesto sobre Hidrocarburos en un depósito de 50 litros. Pero para quien esté dudando entre repostar hoy o hacerlo mañana, el ahorro relevante es el cambio de 10 céntimos adicionales respecto a agosto, no los 20 completos.

Con gasolina ocurre justo lo contrario

Los vehículos de gasolina no recibirán esa mejora. Durante agosto la reducción fiscal es de 10 céntimos por litro y desde septiembre bajará a 5 céntimos, por lo que el componente fiscal aumentará cinco céntimos por litro respecto a este mes.

En igualdad de condiciones de mercado, un depósito de 50 litros soportaría 2,50 euros más de Impuesto sobre Hidrocarburos que en agosto. Si se incluye el efecto del IVA, la diferencia teórica en el surtidor sería de aproximadamente 3,03 euros. Para 60 litros, ascendería a unos 3,63 euros.

Por eso, no puede afirmarse que gasolina y diésel vayan a bajar automáticamente mañana. Fiscalmente sí mejora el gasóleo, mientras que la gasolina pierde parte del apoyo que tenía en agosto.

Gasolina a 1,72 euros y diésel a 1,86 tras un verano de fuertes subidas

El cambio llega después de un verano especialmente complicado para los conductores. Al inicio de la Operación Retorno, el precio medio rondaba los 1,727 euros por litro para la gasolina y los 1,861 euros para el diésel, según los datos recogidos por RTVE. La gasolina se ha encarecido cerca de un 20% desde finales de junio y el gasóleo casi un 24%.

Este incremento ha contribuido también al repunte de la inflación. El IPC adelantado de agosto se ha situado en el 4,3%, su nivel más elevado en más de tres años, con los combustibles entre los principales responsables del aumento.

La cláusula de salvaguarda intenta precisamente evitar que la retirada de las ayudas agrave todavía más el encarecimiento del diésel. Sin embargo, el mecanismo utiliza como referencia el IPC de julio, por lo que no responde inmediatamente a las variaciones que se produzcan durante agosto.

La rebaja fiscal no garantiza que mañana veas exactamente 10 céntimos menos

Existe además otra cautela importante. El Gobierno modifica el impuesto, no fija directamente el precio que aparece en cada surtidor. El precio final depende también del petróleo, de los productos refinados, del tipo de cambio, del transporte, de los márgenes de las compañías y de la competencia entre estaciones.

Por eso, una gasolinera puede modificar su tarifa al mismo tiempo que entra en vigor la nueva fiscalidad y el consumidor podría encontrar una reducción mayor, menor o incluso ninguna bajada visible respecto al precio del día anterior. RTVE advierte de que la evolución del crudo seguirá siendo determinante durante septiembre.

Aun así, si se compara exclusivamente el efecto de los impuestos, la conclusión es clara: quien necesite llenar un depósito diésel y pueda esperar al 1 de septiembre contará con 10 céntimos adicionales de rebaja fiscal por litro respecto a agosto. Quien conduzca un coche de gasolina, en cambio, no obtiene ventaja fiscal por esperar: desde mañana su descuento se reduce de 10 a 5 céntimos por litro.

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