El TPLF proclama el comienzo de una “guerra defensiva” contra las fuerzas federales etíopes en Tigray

El TPLF declara una “guerra defensiva” en Tigray tras nuevos combates y la toma de aeropuertos, reabriendo la crisis pese al acuerdo de paz de 2022.

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El primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed, durante una visita a Rusia en septiembre de 2025 (archivo) Sofya Sandurskaya / Zuma Press / Europa Press

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El Frente Popular para la Liberación de Tigray (TPLF) comunicó este miércoles que ha puesto en marcha una “guerra defensiva” contra las tropas federales de Etiopía, después de que se hayan reanudado intensos combates en la región de Tigray, en el norte del país. Entre los incidentes confirmados figura la captura del aeropuerto de la capital regional, Mekelle, por parte de las fuerzas tigriñas, mientras el Gobierno central aún no ha ofrecido una versión oficial sobre lo ocurrido.

En un mensaje difundido en redes sociales, el TPLF y la Presidencia de Tigray difundieron un texto en el que sostienen que “tras la intensificación de la invasión a través de varios métodos por parte del autocrático y genocida régimen del Partido de la Prosperidad (PP) de (el primer ministro etíope) Abiy (Ahmed) contra el pueblo de Tigray (...) las fuerzas tigriñas han recibido orden de hacer frente al ataque y han entrado en una guerra defensiva”.

El comunicado responsabiliza a las fuerzas federales de “intensificar los actos de genocidio” y de ejecutar bombardeos en distintos puntos de Tigray. Señala además que, pese a que inicialmente las fuerzas del TPLF optaron por la “contención”, finalmente han decidido responder a los “ataques con drones y artillería” procedentes de Adís Abeba, lo que abre la puerta a un nuevo conflicto a gran escala en Etiopía.

El documento afirma igualmente que las fuerzas del Gobierno “lanzaron una invasión” de Tigray en las últimas horas y subraya que las unidades tigriñas “combatirán en una nueva ronda de la invasión genocida por parte de Abiy”. Se trata de los primeros choques de gran intensidad desde la firma, en 2022, del acuerdo de paz que puso fin a dos años de guerra en el norte del país.

En paralelo, Getachew Reda, asesor de Abiy y antiguo dirigente destacado del TPLF, aseguró que el grupo armado tigriña “lanzó esta madrugada una ofensiva a gran escala contra posiciones gubernamentales en Afar y Amhara”. “El grupo ha tomado el control de aeropuertos bajo jurisdicción federal en Tigray, lo que ha provocado la suspensión de los vuelos con origen y destino en dicha región”, añadió en su mensaje.

“Es evidente que la dirección político-militar del TPLF ha llevado la irresponsabilidad a niveles sin precedentes”, afirmó igualmente Getachew en redes sociales, calificando de “verdaderamente desolador” que “los esfuerzos de muchos, incluida la comunidad internacional” no hayan conseguido “evitar una nueva escalada bélica en Tigray”.

En este escenario, la aerolínea Ethiopian Airlines informó de la “suspensión temporal” de las operaciones hacia los aeropuertos de Mekelle, Axum y Shire “debido a la situación actual en la región de Tigray”. “ Pedimos disculpas a nuestros clientes por las molestias que esta suspensión de vuelos pueda ocasionarles”, indicó la compañía en un comunicado publicado en redes.

Fuentes de seguridad citadas por el diario etíope ‘Addis Standard’ confirmaron que las fuerzas tigriñas “han tomado el control” del Aeropuerto Internacional de Alula Aba Nega, en Mekelle. Estos enfrentamientos se producen apenas tres días después de que se anunciara la creación de una alianza integrada por siete grupos opositores y armados —entre ellos el TPLF— enfrentados al Ejecutivo federal.

Estas organizaciones comunicaron la puesta en marcha de la Coalición por la Supervivencia de las Fuerzas Populares Etíopes (CSFPE), con el objetivo declarado de desalojar del poder al PP y formar un gobierno de transición. El anuncio llevó a Naciones Unidas a expresar su “profunda preocupación” ante el aumento de las tensiones y el riesgo de una nueva guerra en el país.

Tensiones sobre el acuerdo de paz

El Ejecutivo de Etiopía dio por terminado en julio el acuerdo de paz suscrito en 2022 en Sudáfrica con el TPLF, tras la guerra iniciada en 2020 y que dejó entre 100.000 y 600.000 muertos, según distintas estimaciones. En virtud de aquel pacto, Tigray quedó bajo la administración de un gobierno provisional aceptado por las autoridades federales.

No obstante, a comienzos de mayo el TPLF recuperó el control de las instituciones regionales, lo que desencadenó nuevas fricciones y acusaciones mutuas de violar lo pactado en Pretoria. El grupo denunció que Adís Abeba mantenía a la región en una situación de marginación, en contra del espíritu del acuerdo.

El Gobierno federal, por su lado, se ha negado a reconocer a la administración reinstaurada por el TPLF y sostiene que la única autoridad legítima en Tigray es la Administración Regional Provisional de Tigray, creada al amparo del Acuerdo de Pretoria. Sin embargo, este órgano carece de poder efectivo sobre el terreno desde el retorno al mando del influyente movimiento tigriña.

La guerra de 2020 comenzó tras un ataque del TPLF contra la principal base del Ejército etíope en Mekelle, que llevó a Abiy a ordenar una amplia ofensiva militar tras meses de tensiones políticas y administrativas. Entre los detonantes figuraban la negativa del TPLF a aceptar el aplazamiento de las elecciones nacionales y su decisión de organizar comicios regionales al margen de las autoridades de Adís Abeba.

El TPLF ha acusado a Abiy de alimentar el conflicto desde su llegada al poder en abril de 2018, cuando se convirtió en el primer dirigente oromo en ocupar la jefatura del Gobierno. Hasta entonces, el TPLF había sido la fuerza predominante dentro de la coalición que dirigió Etiopía desde 1991, el Frente Democrático Revolucionario del Pueblo Etíope (EPRDF), articulado en torno a las principales etnias del país. El grupo rechazó las reformas impulsadas por Abiy, a las que interpretó como un intento de reducir drásticamente su peso político.