Las autoridades iraníes han advertido este lunes a Estados Unidos de que “debe aprender una importante lección” después de los recientes ataques aéreos contra la isla de Larak, los primeros en casi un mes y que, según el recuento oficial difundido desde Teherán, han provocado al menos dos fallecidos.
El viceministro de Exteriores para Asuntos Legales e Internacionales, Kazem Qaribabadi, ha subrayado en una entrevista con la televisión pública iraní IRIB que “los extranjeros deben ser excluidos de esta región y deben aprender una importante lección para que no repitan sus agresiones contra nuestro país”.
En este sentido, ha recalcado que “vemos esta agresión en el marco de una agresión militar contra nuestro país y, naturalmente, como han demostrado las valientes Fuerzas Armadas, cualquier ataque contra la integridad territorial, a cualquier nivel, recibirá una respuesta decisiva”.
Unas horas antes, el presidente de Irán, Masud Pezeshkian, había manifestado que Teherán “no busca una guerra”, aunque insistió en que “dará una respuesta decisiva” ante cualquier ofensiva. “No nos quedaremos de brazos cruzados ante la agresión y daremos una respuesta decisiva”, zanjó el mandatario.
Por su parte, el Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM), responsable de coordinar las fuerzas militares estadounidenses en Oriente Próximo, ha defendido en las últimas horas que se trató de una “acción limitada y precisa” contra “unidades de minado de la Guardia Revolucionaria Islámica que representaban una amenaza inminente”, y ha calificado de “absolutamente falso” que dicha operación pueda considerarse un “acto de agresión”.
Como reacción, las fuerzas iraníes han afirmado haber llevado a cabo ataques contra cazas estadounidenses en las bases aéreas de Rey Huseín y Al Azraq, ambas situadas en Jordania, así como contra helicópteros y efectivos de Estados Unidos en la base de Al Minhad, en Emiratos Árabes Unidos (EAU).