La Cámara de Diputados de Italia ha dado este jueves su visto bueno definitivo a la reforma electoral promovida por la primera ministra, Giorgia Meloni. El nuevo sistema introduce una prima de 70 escaños para la coalición vencedora que alcance al menos el 42% de los sufragios, con el objetivo declarado de reforzar la estabilidad de los gobiernos en el país.
El texto ha salido adelante con 227 apoyos, 164 votos en contra y ninguna abstención, ratificando sin cambios la versión ya modificada por el Senado. La norma incorpora un premio de mayoría para asegurar la gobernabilidad: a la lista o alianza que logre como mínimo el 42% de los votos se le asignará un número fijo de escaños, 70 en la Cámara de Diputados y 35 en el Senado.
La ley fija además un techo de 220 diputados y 113 senadores. Si ninguna fuerza política o coalición llega a ese umbral del 42%, la prima de mayoría no se activará en ninguna de las dos cámaras y los escaños se repartirán proporcionalmente entre las formaciones que superen el mínimo del 3% de los votos.
“Cuando los italianos vuelvan a votar podrán elegirlo todo: el partido, la coalición, el programa, el candidato a primer ministro y -de nuevo- a su propio parlamentario”, ha señalado la jefa del Gobierno en un mensaje en redes sociales. Meloni ha destacado los elementos más participativos de la reforma, como la introducción de listas abiertas, que permitirán marcar hasta tres nombres dentro de una lista de seis candidatos en la papeleta.
En relación con la prima de mayoría, cuestionada por la oposición, que la considera inconstitucional, Meloni ha defendido que la reforma está diseñada “para favorecer la estabilidad y la coherencia parlamentaria de cualquier gobierno, independientemente de su orientación política”.
“Porque quien gana las elecciones debe poder gobernar, y quien resulta elegido debe responder ante los electores que lo han escogido”, ha subrayado la líder de Hermanos de Italia, cuyo Ejecutivo se ha convertido en el más duradero de la historia reciente del país tras superar el umbral de los 1.413 días.
Según la primera ministra, contar con gobiernos “estables y una mayor participación” se traduce en “más continuidad, más responsabilidad y una mayor capacidad para ofrecer respuestas concretas a los italianos”. Ha reivindicado así el éxito político que supone la aprobación de la reforma frente a quienes “esperaban ver dividido al centroderecha”.
“Hoy les respondemos con hechos: estamos unidos, cohesionados y decididos a cumplir los compromisos asumidos con los ciudadanos. Sigamos adelante así”, ha remachado tras la votación en el Parlamento, interpretada como un nuevo respaldo a su liderazgo.
Los detractores de la ley han bautizado el nuevo sistema como 'Melonellum' y sostienen que está concebido para asegurar la permanencia de Meloni en el poder.