La coalición internacional liderada por Arabia Saudí ha informado este jueves de la interceptación en la región de Medina de un proyectil que, según sostiene, fue disparado desde Yemen por los hutíes. El movimiento rebelde, por su parte, ha vuelto a negar la versión de Riad y mantiene que no ataca esta zona, donde se encuentra una de las ciudades más sagradas del islam.
“Los sistemas de defensa antiaérea han interceptado y destruido un misil balístico disparado por la milicia terrorista hutí hacia la región de Medina”, ha señalado el portavoz de la coalición, Turki al Maliki, en una escueta nota difundida en redes sociales, sin aportar datos sobre heridos ni daños materiales.
En contestación, el portavoz de operaciones militares de los hutíes, Yahya Sari, ha subrayado que estas acusaciones “suponen una continuación de las flagrantes y graves calumnias vertidas por el enemigo”. “Nuestras operaciones tienen como único objetivo sus instalaciones petroleras y bases militares”, ha añadido.
Asimismo, Sari ha remarcado que “Yemen, tierra de sabiduría y fe, es una de las naciones que más respeto profesa por los lugares sagrados; quienes representan una amenaza para dichos lugares son, precisamente, aquellos que introducen en ellos actos de inmoralidad y desenfreno”, según un comunicado difundido en redes sociales.
En otro frente, el portavoz hutí ha asumido la autoría de un ataque contra “refuerzos del enemigo saudí” en la provincia yemení de Jauf, en el norte del país, sin ofrecer cifras de víctimas ni reacción inmediata por parte de la coalición con base en Riad.
En las últimas semanas, tras la ofensiva a gran escala iniciada el 3 de septiembre en el oeste de Yemen, los hutíes han llevado a cabo repetidos ataques con misiles y drones contra territorio saudí, alcanzando incluso varios aeropuertos, en represalia por el respaldo de la coalición a las fuerzas del Gobierno yemení reconocido internacionalmente.
Como respuesta, las tropas leales a las autoridades reconocidas por la comunidad internacional lanzaron el 4 de octubre una ofensiva de gran calado para intentar recuperar las áreas tomadas recientemente por los hutíes y tratar de avanzar hacia la capital, Saná, controlada por los rebeldes desde 2014, con apoyo directo de la coalición encabezada por Riad.