La Unión Europea pone en marcha este jueves su nuevo marco sobre diseño, fabricación y gestión de los vehículos al final de su vida útil, que obligará a los constructores europeos a incorporar al menos un 25% de plástico reciclado en los automóviles nuevos que se comercialicen a partir de 2036. Se fija además un primer objetivo intermedio del 15% a los seis años, junto con exigencias adicionales para simplificar el desmontaje, la reutilización y el reciclaje de las distintas piezas.
El reglamento introduce por primera vez cuotas vinculantes de uso de plástico reciclado en el sector del automóvil y prevé que la Comisión establezca también metas específicas para el acero y el aluminio a partir de 2033, con la finalidad de incrementar el empleo de materias primas secundarias y disminuir la dependencia de la UE de recursos vírgenes procedentes del exterior.
“El reglamento no trata sólo de residuos, sino de resiliencia y del futuro industrial de Europa”, ha defendido el vicepresidente de la Comisión para Prosperidad y Estrategia Industrial, Stéphane Séjourné, quien ha asegurado que las nuevas reglas contribuirán a reducir la dependencia de proveedores externos y a mantener recursos estratégicos dentro de la Unión.
Bruselas recuerda que cada año entre 10 y 12 millones de vehículos alcanzan el final de su vida útil en Europa y pasan a considerarse residuos, lo que supone una importante fuente de materiales como acero, aluminio, cobre o plástico que la Comisión quiere recuperar en mayor proporción para reintroducirlos en la economía europea.
Para facilitar este proceso, los fabricantes deberán aportar instrucciones “claras y detalladas” sobre la extracción y sustitución de componentes tanto durante la vida útil del vehículo como en el momento de su desmantelamiento, de forma que las piezas puedan recuperarse, reutilizarse o reciclarse con mayor facilidad.
Más piezas de segunda mano y mayor responsabilidad del productor
Las nuevas disposiciones incluyen medidas específicas para impulsar la reutilización, la remanufactura y el reacondicionamiento de componentes, con el fin de aumentar la oferta de piezas de segunda mano y aprovecharlas al máximo antes de que los materiales se destinen al reciclaje.
Al mismo tiempo, se refuerza la responsabilidad ampliada del productor, que obligará a los fabricantes a participar en la financiación de la recogida y el tratamiento de los vehículos cuando lleguen al final de su vida útil. Con ello se pretende incentivar, desde la fase de diseño, que los coches sean más fáciles de desmontar y que sus elementos se puedan recuperar con mayor eficacia.
“Esto va más allá del reciclaje: se trata de garantizar el acceso a materiales críticos y hacer que nuestro sector automovilístico sea verdaderamente circular”, ha señalado la comisaria de Medio Ambiente, Resiliencia Hídrica y Economía Circular Competitiva, Jessika Roswall.
En esta línea, la normativa contempla medidas concretas para elevar la recuperación de materiales como aluminio, cobre y tierras raras procedentes de vehículos desechados y favorecer su posterior reutilización y reciclaje dentro del mercado europeo.
Desde 2031 solo se podrán exportar coches aptos para circular
Otro de los cambios clave se aplicará a mediados de 2031, cuando únicamente se permitirá exportar fuera de la UE vehículos “aptos para circular”, es decir, que superen las inspecciones técnicas exigidas por la legislación europea. La intención es evitar que automóviles considerados residuos se envíen a terceros países como si fueran de segunda mano.
Para ello, la regulación endurecerá los requisitos de trazabilidad y los criterios que diferencian un vehículo usado de otro que ha alcanzado el final de su vida útil, además de reforzar los controles para asegurar una aplicación uniforme en todos los Estados miembro.
El nuevo marco extiende de forma progresiva estas obligaciones a otras categorías de vehículos, como camiones, autobuses y motocicletas, y sustituye las normas europeas vigentes desde principios de los 2000 sobre la gestión de automóviles fuera de uso y su potencial de reutilización, reciclaje y recuperación.