La senadora republicana Susan Collins ha visto cómo su larga trayectoria en la Cámara Alta por el estado de Maine, que se prolongaba desde hace más de 30 años, llegaba a su fin al ser derrotada por el demócrata Troy Jackson. El resultado supone un nuevo golpe para el Partido Republicano en el marco de las elecciones legislativas celebradas este martes, donde la formación está encadenando reveses en distintos estados.
Tras conocerse los datos, la propia Collins ha admitido públicamente la derrota y ha manifestado que “servir al pueblo de Maine ha sido un honor”. Con estas palabras, la histórica senadora ha querido subrayar su vínculo con el estado al que ha representado durante tres décadas.
En su mensaje de despedida, Collins ha añadido: “Estoy orgullosa de todo lo que he sido capaz de conseguir para este estado y por nuestro país en los últimos 30 años. He llamado a Troy Jackson para felicitarlo y para asegurar que trabajaré con él y con su personal para facilitar una transición sencilla”, ha concluido.
Con este gesto, la republicana se ha adelantado incluso a las proyecciones de los principales medios de comunicación, dando por cerrado su ciclo político en el Senado. Su marcha deja un hueco relevante en el sector más moderado del Partido Republicano, una corriente que se ha mostrado crítica con el presidente Trump aunque, en numerosas ocasiones y tras mostrar reservas, Collins haya terminado respaldando al mandatario.