Las fuerzas rebeldes hutíes de Yemen han comunicado este domingo el lanzamiento de dos nuevos ataques contra refinerías de la petrolera estatal saudí Aramco. Según un portavoz militar del movimiento, estas acciones serían una represalia por una serie de bombardeos llevados a cabo por la aviación saudí contra sus posiciones en territorio yemení.
Los hutíes iniciaron el 3 de septiembre una ofensiva en áreas de las provincias de Taiz y Hodeida y, desde entonces, han consolidado avances significativos sobre el terreno. Entre ellos figura el control de la ciudad de Moca y de los alrededores del estrecho de Bab el Mandeb, lo que supone un serio revés para las autoridades reconocidas internacionalmente, encabezadas por el presidente Rashad Al Alimi desde la ciudad de Adén.
Durante este fin de semana, la violencia se ha intensificado de forma notable, sobre todo en los combates entre los hutíes y las fuerzas saudíes, que respaldan al Gobierno asentado en Adén. Ambas partes han intercambiado potentes bombardeos que han alcanzado las inmediaciones de la capital yemení, Saná, así como las regiones saudíes de Asir —donde una persona ha resultado herida— y Najrán.
Ante el agravamiento del frente, el presidente de Yemen ha anunciado también este domingo el inicio de una amplia contraofensiva con el objetivo de expulsar a los insurgentes hutíes de Saná, bajo su control desde hace más de diez años, y derrotar al movimiento Ansarolá, apoyado por Irán, en todo el territorio nacional.
A la espera de una reacción oficial de Riad sobre los ataques de este domingo, el portavoz de las fuerzas hutíes, el coronel Yahya Sari, ha detallado dos operaciones: la primera, dirigida contra una instalación de Aramco en la capital saudí, y la segunda, contra otra refinería ubicada en la zona de Jurais.
“Ambas operaciones lograron sus objetivos con éxito y los ataques fueron precisos, provocando grandes incendios en los lugares afectados”, ha señalado. Los hutíes ya habían proclamado el sábado bombardeos contra otras infraestructuras de la compañía estatal saudí, afirmaciones que fueron rechazadas por portavoces militares del reino.
Al mismo tiempo, Sari ha denunciado que los cazas saudíes, que apoyan al Gobierno yemení desplazado a Adén y reconocido por la comunidad internacional, han llevado a cabo medio centenar de incursiones contra la capital Saná y las provincias de Al Jawf, Taiz, Amran, Haya y Saada.
Este repunte bélico tiene lugar tras más de una década de guerra civil, iniciada cuando los hutíes se hicieron con el control de Saná y de amplias zonas del país a finales de 2014, un conflicto que ha terminado por arrasar a uno de los Estados más pobres del planeta.
En los últimos años, la contienda había quedado en un segundo plano, con una relativa reducción de los combates, algunos intercambios de prisioneros y una tensión menos visible, mientras ganaban protagonismo las operaciones militares de los hutíes contra Israel y el tráfico marítimo en el mar Rojo por orden de Irán y como muestra de apoyo a la causa palestina.