Macron, del ascenso fulgurante al desgaste: nueve años que han cambiado Francia

De los chalecos amarillos a la reforma de las pensiones y la crisis parlamentaria de 2024, el macronismo ha acumulado conflictos que limitan su capacidad de maniobra

El presidente francés, Emmanuel Macron, en un discurso a la nación el 18 de octubre de 2026 Adrien Fillon / Zuma Press / Europa Press

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Malos tiempos para Emmanuel Macron. Quizá incluso previsibles, habida cuenta de la progresiva pérdida de confianza de los franceses en su presidente, desde que, en 2017, accediera al cargo con la promesa de superar la división tradicional entre izquierda y derecha y renovar la política del país.

Nueve años después, su proyecto afronta una crisis marcada por el desgaste de su liderazgo, la fragmentación parlamentaria, la sucesión de gobiernos frágiles y un malestar social en Francia que ha vuelto a incendiar las calles.

De la victoria de 2017 a la reelección de 2022

Macron irrumpió en la política francesa después de haber sido ministro de Economía durante la presidencia de François Hollande. En 2016 lanzó En Marche!, un movimiento con el que buscaba atraer a votantes procedentes tanto de la izquierda como de la derecha. Su candidatura se presentó como una alternativa a los partidos tradicionales, debilitados por el desgaste de sus dirigentes y por la creciente polarización electoral.

La estrategia culminó en las presidenciales de mayo de 2017. Macron derrotó a Marine Le Pen en la segunda vuelta con el 66,1% de los votos, frente al 33,9% de su rival. La victoria le permitió llegar al Elíseo con una imagen de renovación política y una mayoría parlamentaria que facilitó la puesta en marcha de su programa.

Las primeras señales de descontento aparecieron pronto. En 2018, el movimiento de los chalecos amarillos comenzó como una protesta contra el encarecimiento de los carburantes y terminó incorporando demandas más amplias sobre el poder adquisitivo, la fiscalidad y la distancia entre las élites políticas y parte de la población. Las movilizaciones obligaron al Gobierno a responder con medidas económicas y abrieron una etapa de tensión entre el presidente y sectores que consideraban que sus políticas no atendían sus dificultades cotidianas.

Macron logró conservar la presidencia en 2022, otra vez frente a Le Pen, pero su resultado fue inferior al de cinco años antes: obtuvo el 58,6% de los votos en la segunda vuelta. La victoria le concedió un segundo mandato, aunque las legislativas celebradas poco después revelaron un cambio decisivo. Su coalición consiguió 245 escaños, por debajo de los 289 necesarios para alcanzar la mayoría absoluta en la Asamblea Nacional.

La reforma de las pensiones agrava el desgaste

La pérdida de la mayoría absoluta obligó al Ejecutivo a negociar con otras fuerzas para sacar adelante sus iniciativas. El desafío se hizo especialmente visible con la reforma de las pensiones, una de las principales apuestas del segundo mandato. La medida elevó de 62 a 64 años la edad legal de jubilación y provocó meses de movilizaciones sindicales y protestas en distintas ciudades del país.

El Gobierno recurrió al artículo 49.3 de la Constitución para aprobar la reforma sin una votación final ordinaria en la Asamblea Nacional, una herramienta constitucional que permite sacar adelante determinadas leyes bajo condiciones concretas, pero que intensificó la oposición política y social. El conflicto reforzó las críticas sobre la forma de ejercer el poder y sobre la dificultad de alcanzar acuerdos amplios en torno a decisiones que afectan directamente a la vida de los ciudadanos.

La reforma se convirtió en uno de los símbolos de una Presidencia cada vez más expuesta a la contestación. El malestar acumulado por las pensiones se sumó a las dificultades relacionadas con el poder adquisitivo y a las críticas sobre la capacidad de los servicios públicos para responder a las necesidades de la población.

La disolución de 2024 abre una crisis parlamentaria

El siguiente gran punto de inflexión llegó en junio de 2024. En las elecciones europeas, la lista vinculada a la Agrupación Nacional de Marine Le Pen obtuvo un resultado muy superior al de la candidatura presidencial. Macron respondió esa misma noche disolviendo la Asamblea Nacional y convocando elecciones legislativas anticipadas, con la intención de redefinir la correlación de fuerzas parlamentarias.

El resultado no devolvió al presidente una mayoría estable. La alianza de izquierdas Nuevo Frente Popular consiguió el mayor número de escaños como bloque, mientras que la coalición presidencial quedó por detrás y la Agrupación Nacional reforzó su presencia parlamentaria. La nueva Asamblea quedó dividida entre fuerzas con profundas diferencias sobre la política económica, la inmigración y el rumbo institucional del país. Ningún bloque logró por sí solo una mayoría absoluta.

La decisión de disolver la Cámara, por tanto, no resolvió el problema que pretendía abordar. En lugar de simplificar la gobernabilidad, dejó al presidente dependiendo de acuerdos variables y expuso al Ejecutivo a las iniciativas de censura de sus adversarios. La fragmentación convirtió la aprobación de los presupuestos y la continuidad de los primeros ministros en cuestiones centrales de la crisis política francesa.

Una sucesión de gobiernos sin estabilidad

La dificultad para construir una mayoría se reflejó en la sucesión de primeros ministros. Michel Barnier, nombrado en septiembre de 2024, perdió el cargo en diciembre de ese año después de que la Asamblea aprobara una moción de censura contra su Gobierno. Fue una señal de la fragilidad de un Ejecutivo que necesitaba apoyos externos para sacar adelante sus principales iniciativas.

François Bayrou asumió la jefatura del Gobierno en diciembre de 2024, pero tampoco consiguió consolidar una base parlamentaria suficiente. En septiembre de 2025 perdió una votación de confianza relacionada con la situación presupuestaria del país. Macron designó entonces a Sébastien Lecornu, que tuvo que afrontar el mismo problema estructural: negociar con una Cámara dividida y buscar apoyos para evitar una nueva caída del Ejecutivo. 

La sucesión de gobiernos ha reducido la capacidad del presidente para imponer una agenda propia y ha mantenido la política francesa centrada en la supervivencia parlamentaria de cada Ejecutivo. Las diferencias sobre el gasto público, la deuda y los ajustes presupuestarios han dificultado los acuerdos, mientras la oposición ha encontrado nuevas oportunidades para cuestionar la estrategia presidencial.

El malestar social vuelve a las calles

En octubre de 2026, las protestas han vuelto a poner a prueba la respuesta del Estado. Las movilizaciones comenzaron con reivindicaciones estudiantiles relacionadas con la falta de profesores, el deterioro de los centros educativos y la insuficiencia de recursos, pero se extendieron a demandas sobre los precios, los salarios, la vivienda y los servicios públicos. La amplitud de las reivindicaciones conecta la movilización actual con conflictos sociales anteriores, aunque no significa que todos los participantes compartan las mismas demandas.

Las manifestaciones también derivaron en episodios de violencia, con saqueos, daños a comercios y ataques contra edificios públicos. Las autoridades atribuyeron parte de los disturbios a grupos de extrema izquierda y a delincuentes.

La respuesta política ha tenido que distinguir entre el derecho a la protesta pacífica y los actos delictivos. Macron pidió calma y rechazó que la violencia justificara desatender las reivindicaciones sociales. Al mismo tiempo, el Ejecutivo anunció medidas de apoyo a los negocios afectados y autorizó restricciones locales a determinadas manifestaciones. 

Una presidencia debilitada ante 2027

Los datos de opinión reflejan la magnitud del desgaste. El observatorio político de Elabe publicado en octubre de 2026 sitúa en el 17% la proporción de franceses que confía en Macron para afrontar eficazmente los principales problemas del país, tres puntos menos que el mes anterior. La desconfianza alcanza el 79%, un indicador que muestra la dificultad del presidente para mantener el respaldo incluso más allá de los bloques que tradicionalmente se oponen a él. 

La caída de la confianza se produce en un contexto en el que Macron ya no puede optar a un tercer mandato presidencial consecutivo en 2027. El final de su etapa en el Elíseo se acerca sin que haya logrado resolver el bloqueo parlamentario surgido tras la disolución de 2024. 

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¿Cuáles son las competencias constitucionales del presidente de la República Francesa?

El presidente de la República Francesa, según la Constitución de la V República de 1958, es la pieza central del sistema político francés. No es solo un jefe de Estado simbólico: concentra competencias propias muy relevantes, especialmente en materia de defensa, política exterior y funcionamiento regular de los poderes públicos. Sus principales atribuciones se pueden agrupar así:

1. Garantía de la Constitución y del funcionamiento de los poderes públicos

El artículo 5 de la Constitución define al presidente como garante de:

  • El respeto de la Constitución.
  • El funcionamiento regular de los poderes públicos.
  • La continuidad del Estado.
  • La independencia nacional, la integridad del territorio y el respeto de los tratados.

Esta cláusula general sirve de fundamento para varias de sus demás competencias y le confiere un papel de árbitro y garante por encima de las mayorías políticas concretas.

2. Nombramiento del primer ministro y del Gobierno

En el plano ejecutivo, una de sus facultades centrales es:

  • Nombrar al primer ministro (art. 8), eligiendo a la persona que deberá contar con la confianza de la Asamblea Nacional.
  • Nombrar y cesar a los demás miembros del Gobierno, a propuesta del primer ministro.

En periodos de “cohabitation” (cuando la mayoría parlamentaria es de signo distinto al del presidente), esta competencia se ve políticamente limitada, pues debe escoger un primer ministro que pueda obtener y mantener una mayoría en la Asamblea Nacional.

3. Poderes en relación con el Parlamento

El presidente tiene varias atribuciones clave respecto al poder legislativo:

  • Facultad de disolver la Asamblea Nacional (art. 12), previa consulta al primer ministro y a los presidentes de las dos cámaras. Tras la disolución, se convocan elecciones legislativas.
  • Mensaje al Parlamento (art. 18): puede dirigirse a las cámaras reunidas en Congreso para exponer la orientación de la política nacional, aunque el debate posterior se celebra sin su presencia.
  • Participación en el procedimiento legislativo:
    • Puede pedir una nueva lectura de una ley al Parlamento.
    • Puede solicitar al Consejo Constitucional el control de constitucionalidad de una ley antes de su promulgación (art. 61).
    • Puede someter determinados proyectos de ley a referéndum (art. 11), a propuesta del Gobierno o del Parlamento, en materias como organización de los poderes públicos, reformas económicas y sociales o ratificación de algunos tratados.
    • Promulga las leyes, es decir, ordena oficialmente su entrada en vigor.
4. Competencias en política exterior y defensa

En estos ámbitos el presidente tiene un rol claramente predominante:

  • Jefe de las Fuerzas Armadas (art. 15): ostenta la jefatura de los ejércitos y preside los consejos y comités superiores de defensa nacional.
  • Dirige, junto con el Gobierno, la política exterior, manteniendo un papel central en las grandes orientaciones diplomáticas y en cuestiones de seguridad y defensa, incluida la disuasión nuclear.
  • Ratificación de tratados (art. 52): negocia y ratifica los tratados internacionales, aunque muchos de ellos requieren autorización parlamentaria previa y, en ocasiones, control de constitucionalidad o referéndum.
5. Poderes excepcionales (artículo 16)

En caso de amenaza grave e inmediata a las instituciones, la independencia de la nación o la integridad del territorio, y siempre que se vea interrumpido el funcionamiento regular de los poderes públicos, el presidente puede recurrir a los poderes excepcionales del artículo 16. En tal caso:

  • Concentra provisionalmente poderes legislativos y ejecutivos.
  • Debe consultar previamente al primer ministro, a los presidentes de las cámaras y al Consejo Constitucional.
  • La aplicación de este artículo está sujeta a control del Consejo Constitucional y a un control político posterior.
6. Relaciones con el Consejo Constitucional y otras instituciones

El presidente mantiene una relación privilegiada con ciertas instituciones clave:

  • Consejo Constitucional:
    • Puedeser quien directamente someta las leyes al control de constitucionalidad previo (art. 61).
    • Nombra a varios de sus miembros, incluida la presidencia del propio Consejo (art. 56).
  • Nombramientos de altos cargos (art. 13): firma decretos y realiza nombramientos importantes en la alta función pública, la judicatura y otras entidades, a menudo previo dictamen de comisiones parlamentarias.
7. Otras competencias relevantes
  • Derecho de gracia individual (indulto), que permite mitigar o suprimir penas impuestas por sentencia firme.
  • Presidencia del Consejo de Ministros, que dirige cuando está presente, aunque el Gobierno sea responsable ante el Parlamento y no ante él.
  • Convocatoria de referendos en los supuestos constitucionalmente previstos.

En conjunto, estas competencias hacen del presidente de la República Francesa una figura con un poder efectivo considerable, especialmente en defensa, política exterior y situaciones de crisis, pero enmarcado en un sistema semipresidencial donde el Gobierno responde políticamente ante la Asamblea Nacional.

¿Podrías explicarme con más detalle cómo funciona el artículo 16 y los controles sobre los poderes excepcionales del presidente francés? ¿Qué papel tiene el presidente francés en la designación del Gobierno durante una situación de cohabitación política? ¿Cómo se comparan las competencias del presidente de la República Francesa con las del rey de España y el presidente del Gobierno español?

¿Qué requisitos legales existen en Francia para disolver la Asamblea Nacional y convocar elecciones anticipadas?

En Francia, la disolución de la Asamblea Nacional y la convocatoria de elecciones legislativas anticipadas están reguladas principalmente por el artículo 12 de la Constitución de 1958 (V República), complementado por otras disposiciones. No existe una “moción de disolución” interna: la facultad corresponde casi exclusivamente al Presidente de la República, con límites y formas precisas.

1. Titular de la facultad de disolver

Solo el Presidente de la República puede disolver la Asamblea Nacional. La propia Asamblea no puede auto-disolverse, ni el Gobierno (Primer Ministro y ministros) pueden decidir por sí mismos la convocatoria de elecciones anticipadas. En el esquema semipresidencial francés, la disolución es un instrumento presidencial para desbloquear o reconfigurar la mayoría parlamentaria.

2. Requisitos formales previos

El artículo 12 exige que el Presidente, antes de decidir la disolución:

  • “Consulte oficialmente” al Primer Ministro.
  • Y a los presidentes de las dos cámaras: el de la Asamblea Nacional y el del Senado.

Estas consultas son una obligación constitucional de forma, pero no de contenido: ni el Primer Ministro ni los presidentes de las cámaras tienen derecho de veto. Incluso si se muestran contrarios, el Presidente puede, jurídicamente, decidir la disolución.

3. Prohibiciones y límites materiales

Aunque el poder de disolver es discrecional, la Constitución introduce varios límites materiales importantes:

  • Plazo mínimo entre disoluciones: una vez disuelta la Asamblea y elegida la nueva, el Presidente no puede volver a disolverla durante un año. Este “período de carencia” pretende evitar un uso abusivo y repetido del recurso a las urnas.
  • Imposibilidad de disolver durante los poderes excepcionales del artículo 16: cuando el Presidente ejerce esos poderes (crisis grave que amenaza las instituciones, la independencia de la Nación, la integridad del territorio o el cumplimiento de sus compromisos internacionales), la Asamblea Nacional no puede ser disuelta. La lógica es que, en situación de crisis extrema, debe mantenerse la representación parlamentaria.
  • Limitación para el Presidente interino: en caso de vacante de la Presidencia o impedimento del titular (por ejemplo, fallecimiento, dimisión), el Presidente del Senado actúa como Presidente interino. El artículo 7 establece que ese Presidente interino no puede ni organizar referéndum ni disolver la Asamblea Nacional. Es decir, la disolución queda reservada a un Presidente elegido por sufragio universal directo, no a quien ejerce interinamente el cargo.

4. Calendario y organización de las elecciones

Una vez decretada la disolución, la Constitución marca un calendario preciso:

  • Las elecciones legislativas deben celebrarse entre los 20 y los 40 días siguientes a la disolución. Se trata de un plazo muy breve, pensado para minimizar el vacío político.
  • La nueva Asamblea Nacional debe reunirse en sesión el segundo jueves posterior a su elección.
  • Si esa reunión tiene lugar fuera del período ordinario de sesiones (que en Francia es anual, con fechas fijadas en la propia Constitución), se abre automáticamente una sesión extraordinaria de 15 días. Eso garantiza que la nueva Asamblea pueda comenzar a ejercer sus funciones sin esperar al próximo período ordinario.

5. Naturaleza política de la decisión

Desde el punto de vista estrictamente jurídico, la disolución no necesita motivación especial más allá del cumplimiento de los requisitos anteriores: no hace falta una crisis institucional formal ni una votación previa de censura. En la práctica, sin embargo, se usa en situaciones como:

  • Mayoría hostil o bloqueada: cuando el Presidente se enfrenta a una Asamblea que bloquea sistemáticamente su programa (cohabitación conflictiva).
  • Búsqueda de legitimación: tras una crisis política o social fuerte, para “volver a pedir” a los electores un mandato claro.
  • Cálculo estratégico: aprovechar encuestas favorables o un momento político percibido como ventajoso para reforzar la mayoría.

6. Control y límites reales

No existe un control jurisdiccional previo de la decisión de disolver: el Consejo Constitucional no la autoriza ni la valida. El contrapeso es estrictamente político: si el cálculo del Presidente es erróneo, puede encontrarse con una Asamblea aún más hostil, como ocurrió históricamente en alguna ocasión, lo que debilita considerablemente su posición.

En síntesis, los requisitos legales clave son: competencia exclusiva del Presidente de la República; consultas obligatorias (pero no vinculantes) al Primer Ministro y a los presidentes de las dos cámaras; prohibición de disolver durante el ejercicio de los poderes excepcionales del artículo 16; prohibición para el Presidente interino; imposibilidad de una nueva disolución hasta pasados doce meses; y obligación de convocar legislativas entre los 20 y los 40 días posteriores a la disolución.

¿Podrías explicarme cómo funciona exactamente el artículo 12 de la Constitución francesa, citando su redacción y comentando cada párrafo? ¿En qué se diferencia el poder de disolver la Asamblea Nacional en Francia de las facultades de disolución de las Cortes Generales en España? ¿Qué ejemplos históricos de disoluciones de la Asamblea Nacional francesa puedes resumir y qué consecuencias políticas tuvieron?

¿Qué partidos y coaliciones obtuvieron más escaños en las últimas elecciones legislativas francesas y cuál es la composición actual de la Asamblea Nacional?

El Nuevo Frente Popular (NFP) obtuvo más escaños en las últimas elecciones legislativas francesas identificadas en las fuentes consultadas, celebradas el 30 de junio y el 7 de julio de 2024. Le siguieron Ensemble!, la alianza vinculada a Emmanuel Macron, y Agrupación Nacional con sus aliados. Ninguna coalición alcanzó los 289 diputados necesarios para disponer de mayoría absoluta en una Asamblea Nacional de 577 escaños.

Es importante separar ese resultado electoral de la composición actual por grupos parlamentarios: las alianzas que concurren juntas a las elecciones no se convierten necesariamente en un único grupo. Sobre el reparto exacto a 19 de octubre de 2026, las fuentes consultadas ofrecen cifras contradictorias que no permiten presentar una distribución completa y fiable.

¿Quién obtuvo más escaños en 2024?

El reparto por grandes alianzas recogido en las crónicas de los resultados fue el siguiente:

  • Nuevo Frente Popular: 182 escaños. La alianza electoral reunía a La Francia Insumisa, el Partido Socialista, los ecologistas y los comunistas. Fue la primera fuerza por número de diputados, pero quedó a 107 escaños de la mayoría absoluta.
  • Ensemble!: 168 escaños. La coalición presidencial, formada por Renacimiento, MoDem y Horizons, ocupó la segunda posición. Su resultado tampoco le permitía controlar por sí sola la Asamblea.
  • Agrupación Nacional y aliados: 143 escaños. Esta cifra corresponde al conjunto de la alianza electoral, no exclusivamente al partido Agrupación Nacional. Terminó en tercera posición por escaños.
  • Los Republicanos: 45 escaños. La crónica consultada contabiliza además otros 15 diputados independientes de derecha, que deben distinguirse del resultado propio de Los Republicanos.

Estas cifras aparecen en la crónica del 8 de julio y coinciden, para las tres principales alianzas, con el balance de resultados consultado. Algunas presentaciones añaden al NFP otros 13 diputados independientes de izquierda: esa suma amplía el perímetro considerado, pero no debe confundirse con los 182 atribuidos a la coalición.

¿Cómo se traduce en grupos parlamentarios?

El NFP no se constituyó como un grupo único: sus diputados se repartieron principalmente entre La Francia Insumisa, los socialistas, los ecologistas y los comunistas. Del mismo modo, la alianza Ensemble! debe distinguirse de los grupos de Ensemble pour la République, MoDem y Horizons.

Por ello, la coalición con más escaños no equivale al partido con el mayor grupo individual. Las referencias consultadas sitúan a Agrupación Nacional como el mayor grupo individual, aunque su alianza electoral obtuvo menos diputados que el NFP y Ensemble! considerados por separado.

Sin embargo, la relación numérica presentada como actual contiene una inconsistencia decisiva: sus cantidades suman más de los 577 escaños de la Cámara. No sería correcto reproducirla como composición vigente ni corregirla mediante estimaciones. Puede consultarse la relación de grupos citada, pero no constituye aquí una base suficiente para certificar el reparto actual.

Qué puede afirmarse sobre la situación actual

La información más reciente consultada mantiene como rasgo central una Asamblea sin un bloque capaz de gobernar en solitario. Así lo describe Demócrata en su información del 22 de septiembre de 2026 sobre la negociación presupuestaria.

En conclusión: el NFP ganó en escaños en 2024; Ensemble! fue segundo y Agrupación Nacional con sus aliados, tercero. La fragmentación parlamentaria persiste, pero no queda acreditado un reparto completo actualizado por grupos a la fecha indicada.

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