Un violento motín entre reclusos en el centro penitenciario del Castillo, situado en Mazatlán, en el estado mexicano de Sinaloa, ha provocado la muerte de al menos diez personas y ha dejado 16 heridos, de acuerdo con un comunicado de la Secretaría de Seguridad Pública de Sinaloa. Entre los fallecidos se encuentra un menor de edad que estaba realizando una visita familiar dentro del penal en el momento del suceso.
Según la información difundida por la Secretaría, los 16 heridos han sido trasladados para recibir atención médica prehospitalaria. El diario mexicano “El Universal” ha informado que los heridos salieron de la cárcel en diez ambulancias escoltadas por fuerzas federales. Las detonaciones de armas de fuego activaron las alertas en el exterior, lo que motivó el ingreso de la Policía Estatal Preventiva y de la unidad especializada de revisión de reclusorios de la Guardia Nacional, con el apoyo de un helicóptero de la Marina en labores de sobrevuelo.
Las autoridades estatales han indicado que el grupo interinstitucional desplegado ha logrado controlar la situación y que el centro penitenciario se encuentra actualmente bajo control con presencia permanente de las fuerzas del orden. En el exterior del recinto, elementos del Ejército y la Guardia Nacional han reforzado la seguridad perimetral. Mientras, los familiares de los internos que se han acercado al lugar tras escuchar los disparos, han reclamado información a los custodios y directivos, según ha recogido el citado diario.
La Secretaría de Seguridad Pública de Sinaloa ha dado aviso a la Fiscalía General del Estado, organismo que se encargará de llevar a cabo las investigaciones para esclarecer lo ocurrido y determinar las responsabilidades correspondientes. Asimismo, el personal de trabajo social ha iniciado contactos con los familiares de las personas fallecidas para trasladarles la información pertinente. Como medida cautelar, las visitas al centro penitenciario del Castillo han quedado suspendidas hasta nueva orden, si bien las autoridades han subrayado que el resto de la población reclusa se encuentra en buen estado.