China sorprende con un submarino sin torre de mando que podría revolucionar la guerra naval

Imágenes por satélite muestran una nueva plataforma submarina de gran tamaño que rompe con uno de los principios clásicos del diseño naval y alimenta las dudas sobre los avances militares de Pekín

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Imagen de recurso de una bandera de China. Jörg Carstensen/dpa

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Imágenes por satélite captadas en un astillero de Shanghái han puesto el foco sobre un misterioso submarino chino que podría marcar un punto de inflexión en la ingeniería naval moderna.

Lo que más llama la atención es la ausencia de uno de los elementos más característicos de cualquier submarino contemporáneo: la torre de mando o vela.

Según publican diversos medios, las fotografías muestran una embarcación de aproximadamente 120 metros de eslora, una longitud comparable a la de muchos submarinos nucleares de ataque, pero con una silueta inusualmente limpia y aerodinámica.

Un diseño pensado para ser más rápido y silencioso

La eliminación de la vela responde a una lógica sencilla desde el punto de vista de la ingeniería.

Al reducir las estructuras que sobresalen del casco, el submarino genera menos resistencia al avance bajo el agua, mejora su eficiencia hidrodinámica y disminuye su firma acústica.

Cuanto más silencioso es un submarino, más difícil resulta detectarlo mediante sistemas de sonar, una ventaja decisiva en los conflictos navales modernos.

El reto de prescindir de la torre de mando

Sin embargo, la desaparición de la vela también plantea importantes interrogantes. Tradicionalmente, esta estructura alberga periscopios, sensores, antenas de comunicación, mástiles electrónicos y otros equipos esenciales para la navegación y el combate.

Además, proporciona una posición elevada para la observación en superficie y facilita determinadas operaciones tácticas.

Ocho años de desarrollo silencioso

El proyecto no parece fruto de una improvisación. En 2018 ya se detectó en el mismo astillero un pequeño submarino experimental sin torre de mando de unos 45 metros de longitud.

Aquella plataforma desapareció posteriormente del foco mediático, pero ahora muchos expertos creen que sirvió como banco de pruebas para validar tecnologías que hoy podrían haberse trasladado a una embarcación de mucho mayor tamaño.

La evolución observada durante estos años sugiere que Pekín ha estado trabajando discretamente en este concepto durante casi una década, perfeccionando sus capacidades antes de mostrar una versión más ambiciosa.

En los últimos años, China ha incrementado su inversión en programas navales, ha incorporado nuevos submarinos nucleares y ha acelerado el desarrollo de vehículos submarinos autónomos y plataformas de nueva generación.

Por el momento se desconoce la denominación oficial del submarino, su sistema de propulsión, el número de tripulantes o el tipo de misiones para las que ha sido diseñado. Tampoco está claro si se trata de una plataforma operativa o de un prototipo destinado a validar nuevas tecnologías.

Lo que sí parece evidente es que las imágenes han despertado el interés de la comunidad internacional. Si el proyecto demuestra su viabilidad, podría abrir la puerta a una nueva generación de submarinos en la que la tradicional torre de mando deje de ser un elemento indispensable.