Un tribunal británico ha impuesto este viernes una pena de tres años de prisión a la madre de Vickrum Digwa por complicidad, al considerar probado que trató de encubrir a su hijo tras el asesinato a puñaladas del estudiante británico-polaco Henry Nowak. Digwa, de religión sij, fue sentenciado previamente a 21 años de cárcel por matar al joven universitario.
El Tribunal de la Corona de Southampton ha declarado culpable a Kiran Kaur, de 53 años, por llevarse a su casa el arma blanca que su hijo utilizó para apuñalar mortalmente a Nowak, de 18 años, con la intención de protegerle y entorpecer la labor de los investigadores.
“Digwa mintió a la Policía sobre Henry después de llevar a cabo el acto insensato de violencia y, inmediatamente después, Kiran Kaur decidió ayudar a su hijo quitándole el arma homicida en un intento deliberado por obstruir la investigación y ocultar pruebas cruciales”, ha indicado una responsable del Servicio de la Fiscalía de la Corona, Kelly Newman, en un comunicado.
Los agentes localizaron en la vivienda familiar la daga indo-persa empleada en el ataque, vinculada a sus creencias como sij aunque no se trataba de un kirpan ceremonial, junto a otras 20 armas. En junio de 2026, Digwa fue condenado a cadena perpetua con un mínimo de 21 años entre rejas por estos hechos.
A comienzos de julio, la Oficina Independiente de Conductas Policiales (IOPC, por sus siglas en inglés) anunció la apertura de una investigación por posible negligencia grave, después de que dos agentes esposaran y detuvieran a Nowak cuando yacía en el suelo gravemente herido tras recibir varias puñaladas de Digwa.
Las autoridades británicas hicieron públicas grabaciones de la cámara corporal de uno de los policías en las que se aprecia a Nowak inmovilizado en el suelo con las esposas puestas, repitiendo hasta en nueve ocasiones que había sido apuñalado, mientras agonizaba y otros agentes conversaban con el agresor, que sostuvo que el joven le había dirigido insultos racistas.
El caso provocó fuertes protestas en Southampton y en otras ciudades de Reino Unido, donde al menos 25 personas fueron arrestadas por causar “desórdenes públicos violentos”. Las movilizaciones se amplificaron a través de las redes sociales, alentadas por mensajes de figuras públicas como el multimillonario Elon Musk o el líder de Reform UK, el ultraderechista Nigel Farage.