El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró este jueves que Rusia “no va a atacar territorio de la OTAN”, en un contexto marcado por las conjeturas surgidas tras la visita inesperada a Moscú del director de la CIA, John Ratcliffe, realizada esta misma semana.
Trump explicó ante los medios en la Casa Blanca que había mantenido un contacto directo con su homólogo ruso. “He tenido una buena conversación con él. No va a atacar territorio de la OTAN”, señaló el dirigente republicano, después de rubricar una orden para rebautizar el lago Ontario como lago América, en plena escalada de la guerra comercial con Canadá.
Desde el Kremlin, su portavoz, Dimitri Peskov, rechazó de plano las informaciones aparecidas en la prensa estadounidense sobre un supuesto plan de Moscú para agredir en los próximos años a un Estado miembro de la Alianza Atlántica, calificándolas de “historias de terror”. “No tienen nada que ver con la realidad ni con las intenciones de Rusia”, subrayó.
La Casa Blanca ya había desmentido el día anterior que el responsable de la CIA se hubiera desplazado a la capital rusa para trasladar una advertencia sobre las líneas rojas de la OTAN, una hipótesis que había ganado tracción a raíz del viaje que el entonces director de la agencia, William Burns, efectuó a Rusia unos meses antes del inicio de la invasión rusa de Ucrania.