El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha calificado de "gran reunión" el encuentro que mantuvo este jueves con su homólogo chino, Xi Jinping, en la Casa Blanca, en una cita que buscaba rebajar las tensiones entre las dos principales potencias mundiales.
La reunión se prolongó durante más de tres horas en el Despacho Oval y se enmarca en la primera visita de Estado de Xi a Washington desde 2015, cuando fue recibido por el entonces presidente estadounidense Barack Obama.
Al despedir al mandatario chino en el pórtico del Ala Oeste de la Casa Blanca, Trump se limitó a afirmar ante los periodistas: "Gran reunión. Gracias". Posteriormente, acompañó a Xi durante un recorrido por los jardines de la residencia presidencial, donde le mostró el nuevo helipuerto y las obras del futuro salón de baile.
La jornada concluirá con una cena de Estado ofrecida por Trump y la primera dama, Melania Trump, en honor de Xi Jinping y su esposa, Peng Liyuan.
Xi pide evitar la confrontación entre Washington y Pekín
Durante la reunión, ambos dirigentes trataron de proyectar una imagen de diálogo pese a las diferencias que mantienen abiertas en ámbitos como el comercio, la tecnología, la inteligencia artificial, Taiwán o la seguridad internacional.
Trump destacó la relación personal construida con Xi y aseguró que ambos países debían abordar "asuntos urgentes" relacionados con la seguridad y la tecnología.
Por su parte, el presidente chino defendió la necesidad de evitar la confrontación entre ambas potencias y abogó por mantener la cooperación. Xi señaló además que la inteligencia artificial debe permanecer siempre "bajo control humano" y expresó su disposición a reforzar la colaboración con Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico.
La diplomacia del panda vuelve a escena
Uno de los gestos más simbólicos de la visita ha sido el anuncio de la llegada de dos nuevos pandas gigantes al zoo de Atlanta (Georgia), una iniciativa que se enmarca en la conocida como "diplomacia del panda" utilizada por Pekín para reforzar sus relaciones internacionales.
La visita de Xi supone el segundo encuentro cara a cara con Trump en lo que va de año, después del viaje del presidente estadounidense a Pekín el pasado mayo.
Aunque no se esperan grandes acuerdos durante la estancia del líder chino en Washington, ambos gobiernos buscan mantener abiertos los canales de comunicación en una relación marcada por las disputas comerciales, tecnológicas y estratégicas.