El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha manifestado que Irán necesitará 25 años para “reconstruir” el país tras la ofensiva iniciada en febrero por Estados Unidos e Israel contra el Estado asiático. Asimismo, ha recalcado que “pronto” decidirá si procede a “destruir el resto del país”, en un contexto marcado por las conjeturas sobre un posible relanzamiento de la campaña militar.
“Creo que les llevará 25 años reconstruir el país”, ha señalado Trump desde la Casa Blanca. “Preferiría no destruir el resto del país, si fuera posible, pero quizá tenga que hacerlo. Pronto lo sabrán”, ha agregado, antes de concretar que en estos momentos Washington debe “tomar una decisión y ver si se quiere ir más allá”.
En esta línea, ha descrito la coyuntura actual como “virtualmente una ocupación” de Irán por parte de Estados Unidos, al considerar que sus fuerzas “tienen un control total” del estrecho de Ormuz. Ha remarcado además que han logrado “un tremendo éxito” con el bloqueo de los puertos iraníes para frenar las exportaciones de crudo de Teherán.
Trump ha remarcado también que las capacidades militares de Irán se han visto mermadas por la operación conjunta de Estados Unidos e Israel y ha puesto el foco en que “no ha muerto nadie (en las filas estadounidenses) en seis o siete meses”. Aun así, ha lamentado el fallecimiento de 18 militares en el marco del conflicto, si bien ha contrapuesto esta cifra a las bajas registradas en guerras como Vietnam o Afganistán.
Por este motivo, ha defendido que la estrategia actual “está funcionando” y ha insistido en que Estados Unidos “obtiene más petróleo ahora que antes de que empezara la guerra” gracias a su dominio del estrecho de Ormuz. Al mismo tiempo, ha subrayado que las autoridades iraníes “no están haciendo nada sin aprobación” de Washington y ha reiterado que Teherán “no va a tener armas nucleares”.
El propio Trump ya declaró la semana pasada que considera “una pérdida de tiempo” el alto el fuego acordado en el marco del memorando de entendimiento firmado en junio en Pakistán. Estas palabras se producen en medio de un intercambio de reproches entre Teherán y Washington por la ausencia de progresos en las negociaciones, unido a las últimas amenazas del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y a las advertencias del inquilino de la Casa Blanca sobre un posible retorno a los ataques a gran escala.