La Administración de Donald Trump prepara un plan para prohibir durante 90 días las exportaciones de diésel de Estados Unidos, una intervención con la que pretende aumentar la oferta doméstica y contener unos precios que se encuentran en máximos históricos, según ha publicado Politico este miércoles citando a cinco personas familiarizadas con las conversaciones.
Así, la Casa Blanca estaría trabajando en una suspensión de tres meses cuyo encaje legal todavía está definiendo. El presidente se inclinaría por anunciarla antes de que termine la semana, aunque un funcionario de la Casa Blanca ha rechazado la información del medio y la ha calificado de "fake news".
Lo que sí está confirmado públicamente es que Trump quiere estudiar la restricción. "He dicho que no enviemos el diésel", afirmó este martes. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, explicó a su lado que la Administración está examinando su viabilidad y si funcionaría mejor una prohibición total o parcial. Preguntado por los plazos, Trump respondió que tomarían una decisión "rápido".
La posibilidad de que el mayor exportador mundial de diésel retire parte de su producción del mercado internacional llega, además, en un momento especialmente delicado. La guerra con Irán y los ataques ucranianos contra las refinerías rusas han reducido la oferta internacional, llevando los precios del combustible a máximos históricos.
Los futuros caen en EEUU y se disparan en Europa
La amenaza de Trump ha provocado una reacción inmediata en los mercados, aunque en direcciones opuestas. Los futuros del diésel estadounidense han llegado a caer más de un 7%, mientras los europeos se han disparado más de un 7%.
El movimiento responde a la lógica de una eventual prohibición. Estados Unidos retendría dentro de sus fronteras parte del combustible que actualmente exporta, mientras Europa tendría que competir por una oferta internacional todavía más escasa.
Bloomberg confirma la fuerte divergencia entre ambos mercados. La prima del diésel europeo respecto al Brent ha superado los 95 dólares por barril, un récord en su serie histórica desde 2011, mientras la referencia equivalente estadounidense se debilitaba.
El diésel supera los 6,50 dólares por galón en EEUU
La presión para intervenir procede especialmente de los estados agrícolas. El precio medio del diésel estadounidense se situaba este miércoles en 6,52 dólares por galón, un 76% más que hace un año, según los datos de la American Automobile Association (AAA) recogidos por Reuters.
El senador republicano Chuck Grassley, de Iowa, ha sido uno de los dirigentes que han reclamado medidas ante el impacto de los precios sobre los agricultores. Otros republicanos de estados con un importante peso agrícola se han sumado a las peticiones para restringir las exportaciones.
El problema trasciende las gasolineras. El diésel es esencial para el transporte de mercancías, la agricultura, la construcción y buena parte de la actividad industrial, de modo que su encarecimiento acaba trasladándose a los costes empresariales y puede alimentar la inflación.
La crisis internacional ha dejado además los inventarios estadounidenses en niveles especialmente bajos. Las reservas se encuentran un 15% por debajo de la media de los últimos cinco años para estas fechas, mientras las refinerías estadounidenses trabajan a ritmos que no se veían desde hace ocho años.
Europa, ante otro golpe a su suministro
Una eventual prohibición estadounidense llegaría cuando Europa ya tiene dificultades para sustituir otros suministros.
La guerra con Irán ha reducido drásticamente los flujos de productos petrolíferos procedentes de Oriente Próximo a través del estrecho de Ormuz, mientras Rusia mantiene restricciones sobre sus propias exportaciones de diésel en un contexto marcado por los ataques ucranianos contra sus refinerías.
La combinación ha llevado el margen del gasóleo europeo frente al Brent hasta unos 95 dólares por barril, máximo histórico, según datos recogidos este miércoles por Reuters.
Precisamente por ello, el mercado mundial tiene poco margen para absorber la retirada de Estados Unidos. Reuters señala que la escasez internacional de diésel podría prolongarse hasta 2027 y que los inventarios están especialmente tensionados tanto en Norteamérica como en Europa y Asia.