Son años en los que la política y la sociedad española cabalga diariamente entre noticias históricas, escándalos de corrupción, crisis naturales y un tono perennemente elevado. Entre tamaño volumen de noticias (cuantitativa y cualitativamente), hay una que ido tamizando la actualidad casi día a día: el caso de Begoña Gómez. Más de dos años de investigación con el juez Peinado en las portadas, que tendrán su capítulo estrella (habrá que ver si el final) con el juicio contra la mujer de Pedro Sánchez por malversación y tráfico de influencias.
Todo comenzó con una denuncia basada en informaciones periodísticas (alguna falsa). Cada paso que se ha dado en la instrucción, ha impelido una reacción política: desde periodos de reflexión hasta duros ataques contra la Justicia. De ahí que valga la pena preguntarse, si del juicio también emanará una decisión crucial.
El origen: ocho recortes de prensa y una información rectificada
La causa comenzó en abril de 2024 con una denuncia de Manos Limpias que incorporaba ocho recortes de prensa. El propio colectivo reconoció después que había basado su escrito en informaciones publicadas por distintos medios y que no asumía la responsabilidad sobre su veracidad. Entre los contenidos incluidos había una información sobre una supuesta subvención pública recibida por Begoña Gómez que, posteriormente, fue objeto de una sentencia de rectificación: un juzgado de Madrid estableció que Gómez no había sido beneficiaria de aquella subvención y que el medio debía publicar la rectificación con una relevancia equivalente a la información original.
La cuestión sobre el valor de los recortes periodísticos también tiene un antecedente en el Tribunal Supremo. En una resolución anterior, referida a otra denuncia de Manos Limpias, el alto tribunal señaló que la mera publicación de informaciones en medios no puede justificar por sí sola la apertura de un procedimiento penal si la denuncia no aporta algún indicio accesible y racional de la comisión de los hechos.
La Audiencia Provincial de Madrid, al revisar la apertura de la causa en mayo de 2024, tampoco dio por buenos todos los elementos de la denuncia. Describió uno de sus bloques como "inverosímil" y con "datos erróneos" y consideró que la relación entre Gómez y el rescate de Air Europa constituía una "simple conjetura". La Sala permitió continuar investigando otro bloque relacionado con contratos vinculados al empresario Juan Carlos Barrabés.
La primera reacción política llegó antes de que la causa avanzara
El 24 de abril de 2024, apenas ocho días después de la apertura de las diligencias, Pedro Sánchez anunció que se tomaría cinco días para decidir si continuaba como presidente del Gobierno. En su carta a la ciudadanía vinculó directamente esa decisión con la investigación abierta contra su esposa y denunció una campaña de acoso contra ambos. Cinco días después anunció que seguiría en La Moncloa.
Aquel episodio convirtió una investigación todavía incipiente en un asunto central de la política española. Sánchez presentó su continuidad como una decisión política frente a lo que consideraba una estrategia de acoso, mientras desde la oposición se reclamaron explicaciones y, posteriormente, elecciones. La causa judicial y la respuesta política quedaron así vinculadas desde sus primeras semanas.
La Audiencia fue acotando una investigación que el juez siguió ampliando
Durante los meses siguientes se produjo uno de los rasgos más característicos del procedimiento: las decisiones de Peinado fueron recurridas de forma reiterada ante la Audiencia Provincial de Madrid y el tribunal fue delimitando el objeto de la investigación. La Fiscalía llegó a reclamar que se concretaran los hechos investigados ante lo que calificó de "incertidumbre" y "deriva procesal". También sostuvo que la causa debía ceñirse a los límites fijados por la Audiencia y no extenderse de nuevo a bloques que el tribunal había descartado.
La investigación incorporó después nuevos frentes. En octubre de 2024, Peinado añadió la apropiación indebida por el software vinculado a la cátedra de la Universidad Complutense y también se investigó el papel de la asesora de Gómez, Cristina Álvarez, en la contratación por la Presidencia del Gobierno. La malversación pasó posteriormente a formar parte de la causa.
La Audiencia volvió a intervenir en mayo de 2025 para retirar de la condición de investigados al rector de la Complutense, Joaquín Goyache, y al exconsejero madrileño Juan José Güemes, además de recordar que el juez no podía seguir investigando las ayudas a Air Europa por quedar fuera del objeto ya delimitado. La cadena de recursos y correcciones se convirtió en una característica constante del procedimiento.
Bolaños: el intento de llevar la causa hasta el Gobierno
El episodio que más directamente trasladó la investigación al núcleo del Ejecutivo llegó en 2025. Peinado citó como testigo al ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, por la contratación de Cristina Álvarez. Bolaños declaró que no había participado en aquella contratación. Posteriormente, el instructor remitió al Tribunal Supremo una exposición razonada para que investigara al ministro por presunta malversación y falso testimonio.
El Supremo rechazó la petición semanas después al considerar que no existía "el más mínimo respaldo indiciario" para investigar a Bolaños. La decisión cerró aquel frente concreto, aunque el episodio elevó todavía más el choque entre el Gobierno y el instructor. Bolaños, además, presentó quejas ante el Consejo General del Poder Judicial por su actuación durante el procedimiento.
De cuatro delitos a dos: el escenario con el que llega el juicio
En abril de 2026, Peinado dio por terminada la instrucción y propuso juzgar a Gómez por cuatro delitos: tráfico de influencias, corrupción en los negocios, malversación y apropiación indebida. La Fiscalía volvió a pedir el archivo -so argumento de que no existían indicios suficientes para mantener esas acusaciones- y la Audiencia Provincial, de nuevo, corrigió parcialmente al instructor en julio: mantuvo la posibilidad de juzgar a Gómez por tráfico de influencias y malversación, pero archivó las acusaciones por corrupción en los negocios y apropiación indebida. También levantó las medidas cautelares que Peinado había impuesto, incluida la retirada del pasaporte y la obligación de comparecer periódicamente en el juzgado.
El 21 de septiembre, ya a las puertas de su jubilación, Peinado dictó el auto de apertura de juicio oral. Begoña Gómez será juzgada por los dos delitos que permanecieron después de la revisión de la Audiencia Provincial y Cristina Álvarez afrontará únicamente la acusación por malversación. La Fiscalía mantiene su petición de absolución.
La pregunta política: ¿puede el juicio acabar en elecciones?
Hasta ahora, Pedro Sánchez ha mantenido públicamente que las elecciones generales serán en 2027, pero este juicio puede cambiar el escenario político. Durante la instrucción, cada nuevo movimiento judicial generó una respuesta de los partidos: el periodo de reflexión de 2024 tras la apertura de las diligencias, la defensa del Gobierno frente a las decisiones de Peinado, las peticiones de responsabilidades por parte de la oposición y el enfrentamiento institucional que acompañó a algunas de las actuaciones del instructor. La apertura del juicio vuelve a activar esa dinámica, pero ahora con una diferencia: ya no se trata de una investigación cuyo desenlace está pendiente, sino de un proceso que debe celebrarse ante un jurado.
El Gobierno ha respondido a la apertura del juicio calificándola de injusta y arbitraria y ha insistido en que existe una "persecución judicial" contra Gómez. El PSOE ha mantenido la misma línea y ha defendido su inocencia, mientras el PP ha utilizado la apertura del juicio para reclamar responsabilidades políticas.
El calendario conocido tampoco apunta necesariamente a que el juicio vaya a coincidir con una campaña electoral: el proceso podría celebrarse entre cinco y diez meses después de que se asigne el nuevo magistrado que asumirá la causa en la Audiencia Provincial, así que es posible que no se desarrolle antes de las elecciones generales de 2027. La fecha dependerá ahora de la tramitación de la causa ante la Audiencia y de la organización del juicio.