El Gobierno de Ceuta ha lanzado un mensaje de serenidad a la población y ha reclamado evitar un aumento de la tensión social después de los incidentes registrados en las últimas horas en la ciudad autónoma, vinculados a la crisis migratoria provocada por la llegada masiva de unos 80.000 inmigrantes a finales de julio.
La vicepresidenta segunda de Ceuta y consejera de Hacienda, Transición Económica y Transformación Digital, Kissy Chandiramani, ha explicado que alrededor de las 5.00 horas se ha comunicado “un incidente” en la barriada de Benzú “donde han participado algunos inmigrantes y también militares”. Según ha indicado, se trata de un episodio más en un contexto de fuerte presión migratoria que mantiene en vilo a la ciudad.
Ante esta situación, Chandiramani ha apelado a la ciudadanía a mantener la calma y a que las movilizaciones se desarrollen sin altercados, reclamando que no se recurra a la violencia en las protestas y defendiendo la “unidad” de la sociedad ceutí. Ha insistido en que existe plena “legitimidad” para manifestarse y salir a la calle, “pero siempre en un ambiente de tranquilidad porque esa alta crispación no lleva a ningún sitio”.
“La tensión en la ciudad de Ceuta es muy elevada y creo que entre todos nosotros como entidades políticas, instituciones y medios de comunicación debemos llamar a la calma porque esta tensión puede llevarnos a donde nadie quiere que estemos”, ha remarcado en una entrevista en la “Cadena Ser”, recogida por Europa Press, en la que ha pedido responsabilidad a todos los actores implicados.
La vicepresidenta segunda ha señalado que comprende el malestar ciudadano y ha reconocido que buena parte de la población se siente “cansada” y reclama “respuestas” ante una situación que se prolonga en el tiempo, ya que “la paciencia tiene un límite” y “los sentimientos están a flor de piel” por la ausencia de soluciones por parte del Gobierno central.
Chandiramani ha solicitado a los ceutíes que mantengan la confianza en que la crisis podrá encauzarse, aunque ha admitido que la entrada masiva de finales de julio “ha sido desbordante para las administraciones” y que la reacción institucional ha sido “muy tardía”, lo que ha contribuido a agravar el clima de preocupación y desasosiego en la ciudad.