La intrahistoria del viaje de Juan Carlos I a Ceuta: el diputado del Grupo Socialista que pidió explicaciones a Zapatero

La visita de Juan Carlos I en 2007 abrió una crisis con Rabat que duró 65 días, aunque en España recibió el respaldo de los principales partidos. Solo un diputado vinculado a Los Verdes preguntó al Ejecutivo por las consecuencias diplomáticas del viaje

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Han pasado casi dos décadas desde la única visita de un rey a Ceuta. Los días 5 y 6 de noviembre de 2007, Juan Carlos I y la reina Sofía estuvieron en Ceuta y Melilla en un viaje que provocó una polémica diplomática con Marruecos. Rabat llamó a consultas por tiempo indeterminado a su embajador en España, Omar Azziman, y suspendió las reuniones bilaterales que estaban previstas después de que Mohamed VI considerase el viaje una provocación por la reivindicación marroquí sobre ambas ciudades.

Azziman permaneció 65 días fuera de Madrid y no regresó hasta enero de 2008, después de que el entonces ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, viajara a la capital del país vecino y entregara al monarca marroquí una carta de José Luis Rodríguez Zapatero para tratar de reconducir las relaciones. 

La entrada masiva de inmigrantes el pasado 30 de junio y la crisis social y política sin precedentes que se ha desencadenado en la ciudad autónoma han propiciado que muchas voces pidan la presencia del rey Felipe VI en la región. La presencia del monarca tendría un gran simbolismo y sería histórica. Tras una década de reinado, Felipe VI todavía no ha pisado el territorio español situado en el continente africano y el único antecedente es el de su padre hace casi 20 años. 

Todos a una

Juan Carlos I se convirtió en noviembre de 2007 en el primer jefe del Estado que visitaba Ceuta en 74 años y, ante los miles de ciudadanos que salieron a recibir a los Reyes, aseguró que tenía un "compromiso pendiente" con los ceutíes. El viaje adquirió así un fuerte componente simbólico dentro de España, al incorporar a las dos ciudades autónomas a la agenda de la Jefatura del Estado después de décadas sin una visita de estas características.

Además, en el plano parlamentario, la expedición concitó un respaldo poco habitual entre los principales partidos. Aunque nadie era ajeno a la crisis diplomática que podía desencadenar la presencia de los monarcas, desde el PP hasta IU apoyaron el desplazamiento. Por su parte, el Gobierno socialista de Zapatero defendió el viaje como un ejercicio de "normalidad institucional".

Las dudas de un diputado

Si bien reinó la unanimidad sobre la españolidad de ambas ciudades, la controversia política surgiría después y giró en torno a cómo gestionar las consecuencias diplomáticas con Marruecos.

Apenas una semana después del viaje, el diputado socialista Francisco Garrido Peña, representante de Los Verdes, pero adscrito al Grupo Socialista, registró una batería de preguntas al Gobierno en la que daba por provocada una "crisis en las relaciones de España y Marruecos" y preguntaba al Ejecutivo si había participado en la programación del viaje, por qué había decidido romper el precedente de ausencia de jefes del Estado en Ceuta y Melilla y si conocía de antemano las repercusiones que podía tener sobre la relación con Rabat.

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Una semana más tarde, Garrido registró una segunda iniciativa dedicada específicamente a las "Consecuencias del viaje de los Reyes a Ceuta y Melilla". Sin embargo, ambas preguntas quedaron pendientes de contestación y caducaron con la disolución de las Cortes y el fin de la VIII Legislatura

UN DIPUTADO CON VOZ PROPIA

Francisco Garrido Peña logró un escaño en las elecciones de 2004 gracias al acuerdo electoral PSOE-Los Verdes. Electo por Sevilla, se adscribió al Grupo Socialista, pero mantuvo una posición distante. 

Garrido amenazó en varias ocasiones con integrarse en el Grupo Mixto ante los "reiterados incumplimientos" por parte de la dirección socialista de los compromisos contraídos en política energética, urbanismo y derechos de los animales. También amenazó con votar en contra de los Presupuestos Generales del Estado para 2008.

¿Qué pasa con Felipe VI?

La carpeta del viaje de los monarcas en 2007, se cerró y no ha vuelto al debate público hasta ahora. Tras conocerse el suceso del 30 de julio, que dejó 88 fallecidos, la Casa Real transmitió que seguía muy de cerca la crisis migratoria. 

En este contexto, Felipe VI recibió en Marivent el 6 de agosto,al presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas. A su salida, Vivas aseguró que el monarca le había trasladado personalmente su intención de desplazarse a Ceuta y afirmó que la visita se produciría porque "el Rey cumple sus compromisos", aunque sin concretar cuándo. Un día después, el Gobierno preguntado por esta cuestión trasladó que el viaje entraba dentro de la normalidad institucional y señaló que se realizaría "cuando sea oportuno" y con "coordinación absoluta" entre el Gobierno y la Casa del Rey.

Pero la ausencia de una fecha, a la par que multitud de autoridades sí acudían hasta la ciudad, terminó trasladando el asunto a la confrontación partidista. El 22 de agosto, Alberto Núñez Feijóo aseguró que Felipe VI "quiere ir" a Ceuta, pero matizó que tendría que esperar a que el Gobierno de España lo autorizase, convirtiendo así la gestión del viaje en un reproche directo a Moncloa.

Por su parte, el Ejecutivo rechazó después esa interpretación: defendió que Casa Real "es dueña de su propia agenda", negó que el Gobierno hubiera puesto obstáculos al desplazamiento y aseguró que tampoco le constaba una petición formal de Zarzuela para realizar el desplazamiento. Por ahora, la Casa del Rey no ha anunciado oficialmente la visita ni ha fijado una fecha, por lo que el compromiso trasladado por Vivas continúa sin concretarse.

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