El primer ministro luso, Luis Montenegro, ha formalizado la voluntad de Portugal de ser sede de la Cumbre Iberoamericana prevista para 2030, subrayando la relevancia de este espacio de encuentro y la necesidad de que continúe ofreciendo “resultados concretos” a la ciudadanía.
Durante su intervención en el plenario de la XXX Cumbre Iberoamericana, ha recalcado que su país está “empeñado y comprometido” en seguir ayudando a “construir una comunidad más fuerte, más dinámica y con mejores resultados”. Si finalmente prospera la candidatura portuguesa, Lisboa asumiría la secretaría pro témpore en 2028, una vez que Honduras organice la próxima cita.
Montenegro ha incidido en que las decisiones que se tomen en el marco de la cumbre “tienen que tener un lado práctico” y centrarse “en lo concreto, lo que marca la diferencia realmente” y que fue, ha recordado, lo que justificó “la creación de esta comunidad”.
Ha descrito esta comunidad como “de diálogo político, una comunidad de concertación pero también una comunidad con resultados concretos, palpables, que puedan ser vividos por nuestras poblaciones, desde la movilidad académica al dominio de la Inteligencia Artificial”.
Por otro lado, el presidente de Portugal, Antonio José Seguro, ha subrayado que “en un mundo marcado por fragmentación y por rivalidad entre las grandes potencias, esta comunidad puede establecer puentes entre regiones, culturas y civilizaciones”.
En esta línea, ha llamado a “reforzar la voz iberoamericana en la esfera internacional para que sea una voz de paz y de diálogo en beneficio de todos” y para que “el progreso y el desarrollo de nuestros países puedan alinearse con buenas prácticas en el lado comercial y político”.
“No vamos a alimentar antagonismos en contra de los beneficios de los pueblos, ya que podemos prosperar en ambientes concertados”, ha afirmado Seguro, para quien la Comunidad Iberoamericana “es fundamental”.
Ha remarcado que se trata de “un espacio constituido por países amigos, con los cuales compartimos valores, lazos históricos, lingüísticos, culturales, económicos y humanos, impulsado por nuestras diásporas” y definido por “diálogo, concertación, cooperación y solidaridad, libertad y convicciones”.