La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha informado de que, a nivel global, la actividad de la gripe se mantiene en niveles relativamente reducidos, aunque persiste una circulación destacada en determinadas áreas de América del Sur y en varias regiones de Asia y Oceanía. En paralelo, la circulación del virus respiratorio sincitial (VRS) continúa siendo en general limitada y la positividad de la COVID-19 se sitúa por debajo del 10 por ciento en la mayoría de los países que han remitido información reciente.
Estos datos se han presentado este jueves durante un seminario web de la red EPI-WIN de la OMS sobre emergencias sanitarias, centrado en la preparación frente a la circulación de virus respiratorios de cara a la temporada invernal en el hemisferio norte.
La OMS ha recordado que la vigilancia de los virus respiratorios es la base para comprender el impacto de la gripe, la COVID-19 y el VRS sobre la población y los sistemas sanitarios en todo el mundo.
Mediante el Sistema Mundial de Vigilancia y Respuesta a la Gripe (GISRS, por sus siglas en inglés), los Estados y sus socios recogen y comparten datos epidemiológicos y virológicos que permiten seguir la circulación de los virus, valorar la gravedad de los cuadros clínicos y estimar la carga de enfermedad.
Esta información resulta clave para la preparación ante nuevas olas, el diseño de las campañas de vacunación, la organización de los recursos asistenciales y la adopción de decisiones en salud pública.
“A medida que nos acercamos al invierno en el hemisferio norte, mantener una vigilancia sostenida de las enfermedades respiratorias es fundamental para comprender cómo están circulando la gripe, el VRS y el SARS-CoV-2, detectar cualquier cambio o amenaza emergente y facilitar una actuación oportuna en materia de salud pública”, ha señalado la directora del Departamento de Preparación y Prevención de Epidemias y Pandemias de la OMS, Maria Van Kerkhove.
En la misma intervención, ha incidido en la necesidad de que los países, las comunidades y la ciudadanía se anticipen a la próxima temporada en el hemisferio norte, “especialmente porque existen vacunas, tratamientos y medidas de salud pública y sociales que pueden reducir la transmisión, la enfermedad y las muertes y, en última instancia, disminuir el impacto de la gripe estacional, el VRS y la COVID-19”.
Importancia de la detección precoz y de la calidad de los datos
La doctora Aspen Hammond, de la Unidad de Amenazas Respiratorias Mundiales, Gestión de Epidemias y Pandemias (EPM), ha indicado que el Sistema Mundial de Vigilancia y Respuesta a la Gripe (GISRS) se ha ampliado para incorporar también el análisis de otros virus, entre ellos el VRS y la COVID-19.
“Es una plataforma mundial para monitorizar la epidemiología y la virología, y actúa como un sistema mundial de alerta ante acontecimientos inusuales que puedan tener importancia para la salud pública”, ha detallado.
En este marco, ha recordado que, de acuerdo con el Reglamento Sanitario Internacional, cualquier infección humana causada por un virus de la gripe nuevo o de origen zoonótico, o por el coronavirus responsable del síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS-CoV), debe comunicarse de forma inmediata a la OMS.
Hammond ha insistido además en que la calidad de la información debe prevalecer sobre el volumen de datos, ya que es esencial para realizar estimaciones más ajustadas. Asimismo, ha pedido a los Estados que trabajen para reducir las lagunas informativas. Según ha señalado, alrededor del 60 por ciento de los países no envían datos recientes y continuados sobre el SARS-CoV-2 a través de la plataforma de vigilancia.