La Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) ha reclamado este jueves una respuesta sanitaria “estable, coordinada y continuada” para cubrir las necesidades de salud de las personas inmigrantes que llegan de forma irregular, “más allá de la atención de urgencia inicial”.
La entidad insiste en que la asistencia no debe quedarse en la primera intervención tras el desembarco, sino que es imprescindible asegurar su integración real en los circuitos habituales del Sistema Nacional de Salud, con acceso efectivo y sostenido a los recursos disponibles.
Tal y como ha detallado en un comunicado la organización del XLVI Congreso de la semFYC, que tiene lugar en Las Palmas de Gran Canaria, el contexto de las islas es especialmente significativo para estudiar cómo articular la respuesta sanitaria ante llegadas que pueden concentrarse en poco tiempo y obligan a una movilización extraordinaria de medios.
Para la semFYC, el desafío no se limita a resolver la urgencia clínica inmediata, sino a garantizar que cada persona reciba una valoración individual de su estado de salud física y mental, pueda acceder a los servicios que precise y mantenga sus tratamientos y controles a medio y largo plazo.
En esta línea, la sociedad científica remarca que la respuesta debe adaptarse a la situación concreta de cada paciente, evitando asociar la condición migratoria a un diagnóstico o utilizar la nacionalidad como criterio clínico.
En relación con ello, el presidente de la Sociedad Canaria de Medicina de Familia y Comunitaria (SoCaMFyC), Gustavo Moreno, ha señalado que, una vez realizado el primer contacto para comprobar si existe una emergencia sanitaria, es necesario coordinar su entrada en el sistema público de salud para que reciba la atención que precise, en igualdad de condiciones que el resto de la población.
La nacionalidad no es sinónimo de enfermedad
Moreno ha recalcado que “La nacionalidad no es sinónimo de enfermedad y la atención no puede limitarse a descartar una urgencia: necesita tiempo, organización y confianza y recursos”.
Según la SoCaMFyC, la dureza de la ruta atlántica queda patente en las llegadas registradas a Canarias durante la última semana de octubre, en especial a la isla de El Hierro, episodios que “evidencian que la respuesta sanitaria debe combinar la atención inmediata tras la llegada con una planificación de recursos capaz de garantizar la continuidad asistencial”.
Al margen del volumen concreto de llegadas, Moreno considera que la realidad de esta ruta marítima exige una respuesta sanitaria coordinada que vaya más allá de la emergencia del rescate y asegure también el acceso a la Atención Primaria y la continuidad de los cuidados posteriores.
El presidente de la SoCaMFyC enfatiza que la presión sobre los dispositivos sanitarios no depende solo del número de personas atendidas. También influyen su situación clínica, las circunstancias personales, la concentración temporal de las llegadas y los recursos con que cuenta cada isla, factores que condicionan la capacidad real de respuesta.
La primera valoración permite detectar y tratar las urgencias, pero después resulta imprescindible organizar la incorporación de estas personas al sistema sanitario, facilitar su acceso a la Atención Primaria y garantizar que los problemas de salud que requieren seguimiento no queden sin control.
Garantizar la continuidad asistencial
Moreno recuerda que las necesidades de salud persisten una vez que la persona abandona el dispositivo de primera acogida o es trasladada a otro recurso de alojamiento. La continuidad asistencial es clave para revisar antecedentes, mantener tratamientos, abordar problemas físicos y emocionales y ofrecer la prevención adecuada en cada situación.
Para lograrlo, subraya que los equipos sanitarios precisan herramientas que faciliten compartir información clínica relevante, coordinar derivaciones y asegurar el seguimiento entre los distintos dispositivos y niveles asistenciales implicados.
Asimismo, concluye que son imprescindibles recursos de interpretación y mediación intercultural que garanticen una comunicación comprensible, así como tiempo y formación específica para responder a las necesidades particulares de cada paciente.