Los farmacéuticos desaconsejan usar antidiarreicos sin control ante cuadros leves de diarrea del viajero

El CGCOF pide prudencia con los antidiarreicos en la diarrea del viajero leve y recalca la importancia de la hidratación, la dieta y la higiene.

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Los farmacéuticos abogan por no tomar antidiarreicos de forma indiscriminada ante casos leves de diarrea del viajero CEDIDO POR TRES COM

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Asegurar una hidratación adecuada, ajustar la alimentación y evitar el uso indiscriminado de antidiarreicos son las principales recomendaciones del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF) para afrontar los episodios leves de diarrea del viajero.

El organismo recuerda que este trastorno digestivo no suele ser grave, “pero sí puede arruinar las vacaciones de quienes deciden pasar sus días de descanso estival en países con mayor riesgo, como Asia (excepto Japón y Corea del Sur), Oriente Medio, África, México y América Central y del Sur”. En este sentido, indica que las tasas de infección se sitúan entre el 30 y el 70 por ciento de los viajeros durante estancias de unas dos semanas.

El CGCOF precisa que esta probabilidad varía en función del lugar visitado y de la época del año, y detalla que los síntomas característicos, como las deposiciones líquidas repetidas, las náuseas, los vómitos, los calambres y dolores abdominales o la fiebre, pueden obligar al afectado a guardar cama e incluso, en los casos más complicados, a acudir a un centro sanitario.

En este contexto, subraya el papel del farmacéutico comunitario que, “por su proximidad y conocimientos, puede ayudar a la población en estos casos”, orientando sobre cómo actuar ante los cuadros leves. El Consejo remarca que “en la mayoría de los casos, la diarrea del viajero leve se resuelve de forma espontánea tras 3-7 días, sin necesidad de recurrir a tratamiento farmacológico”.

Asimismo, insiste en que “en las formas leves, pueden emplearse antidiarreicos en algunos casos, pero no de forma indiscriminada”, y puntualiza que “la loperamida puede considerarse para el alivio sintomático de la diarrea no complicada en adultos y adolescentes, siempre que lo indique el farmacéutico y que no esté contraindicada”.

El CGCOF recalca que “es importante acudir al médico si la diarrea causa deshidratación grave, no mejora progresivamente o si las deposiciones van acompañadas con sangre o moco, vómitos de repetición o fiebre muy alta”. Añade que, “en algunos de estos casos, el médico puede prescribir un antibiótico para su tratamiento”, pero advierte de que “tomar antibióticos como prevención es un error”, ya que “puede provocar efectos adversos y favorecer las resistencias antimicrobianas”.

Hidratación y alimentación, claves en la recuperación

Otra de las pautas en las que hace hincapié el Consejo es la importancia de mantener una buena hidratación, “especialmente en las poblaciones vulnerables, garantizando una adecuada ingesta de líquidos y sales minerales, en pequeñas cantidades y de manera continua”. La recomendación general es de entre dos y tres litros diarios en adultos y de entre medio y un litro en menores de nueve años.

Para facilitar este aporte, el farmacéutico “puede recomendar fórmulas de suero de rehidratación oral, que ayudan a reponer el agua y los electrolitos que se pierden durante el proceso diarreico, aportando las cantidades adecuadas para este proceso”.

En paralelo, se aconseja adaptar la dieta y favorecer el llamado ‘reposo del tubo digestivo’: no recurrir a bebidas azucaradas, refrescos gaseosos, café o lácteos para tratar la deshidratación; optar por alimentos astringentes y de fácil digestión; y evitar embutidos, comidas grasas, fritos o picantes, dulces y helados, así como cualquier bebida alcohólica.

Por último, el CGCOF recuerda que la diarrea del viajero suele estar causada por bacterias, virus o parásitos transmitidos a través de agua sin tratar o alimentos manipulados o conservados de forma inadecuada, con rotura de la cadena de frío. Por ello, recomienda no consumir productos que puedan estar contaminados, prescindir del hielo en regiones de alto riesgo y extremar la higiene: lavarse las manos con jabón, limpiar y desinfectar las superficies en contacto con los alimentos y utilizar agua embotellada para el cepillado de dientes cuando existan dudas sobre la calidad del agua.

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