Un informe elaborado por la Alianza para la Sostenibilidad y la Resiliencia de los Sistemas de Salud (PHSSR, por sus siglas en inglés), que integra a representantes del ámbito académico, la industria y diversas organizaciones internacionales, concluye que España debe reforzar una actuación precoz y coordinada para afrontar las enfermedades no transmisibles (ENT).
El documento “Actuar a tiempo frente a las enfermedades no transmisibles”, presentado por AstraZeneca en el Congreso de los Diputados, remarca que, en este terreno, el sistema sanitario no precisa únicamente un incremento de recursos, sino optimizar su uso en intervenciones que aceleren los diagnósticos, garanticen una mejor continuidad asistencial, reduzcan las diferencias territoriales y avancen hacia modelos centrados en la medición de resultados en salud.
El secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, ha recordado durante el acto que “la cronicidad no es ningún tipo de reto emergente”, sino “la normalidad” desde hace “muchos años” y ha defendido que el sistema dispone de “las mejores herramientas” para afrontarla. En este punto, ha puesto el acento en el papel de la Atención Primaria (AP) y en “las políticas, más allá del sistema sanitario, que consiguen que la gente viva mejor y que, por ende, vivan con mayor autonomía”.
El informe pone de relieve que España figura entre los países más longevos del planeta y presenta algunos de los indicadores de salud más favorables de Europa, apoyados en un sistema sanitario robusto. No obstante, llama a evolucionar hacia un modelo más integrado, interoperable y orientado a resultados, capaz de seguir mejorando la atención en un contexto de creciente complejidad asistencial.
Para ello, propone una hoja de ruta con recomendaciones en siete áreas clave: salud poblacional, gobernanza, organización de los servicios, financiación, profesionales sanitarios, medicamentos y tecnologías, y sostenibilidad medioambiental. De forma paralela, subraya la necesidad de reforzar la coordinación entre territorios.
La coautora del informe Laia Maynou-Pujolràs, investigadora asociada de la London School Economics and Politicas Science (LSE) en el Departamento de Política Sanitaria, ha señalado que “una de las fortalezas clave del sistema” es la descentralización, dado que cada una de las 17 comunidades autónomas adapta sus estrategias frente a las ENT a su realidad epidemiológica, impulsando así la innovación y la capacidad de respuesta regional.
Sin embargo, la también integrante de la Junta Directiva de la Asociación Española de Economía de la Salud ha advertido de que la ausencia de una coordinación sólida, de un seguimiento compartido y de marcos comunes de evaluación entre comunidades dificulta comparar resultados, identificar qué intervenciones son más efectivas y asegurar que las mejores prácticas lleguen por igual a todos los pacientes.
Datos, salud digital y acceso a la innovación
El texto identifica la interoperabilidad de los datos como un elemento decisivo para perfeccionar la toma de decisiones, anticipar riesgos y disminuir desigualdades. A la vez, plantea que la salud digital puede racionalizar los circuitos asistenciales, apoyar a los profesionales y reforzar el seguimiento de pacientes crónicos, siempre que se integre de forma estructural en la práctica clínica.
La coautora del informe y profesora asistente en el Departamento de Economía Aplicada de la Universitat Autònoma de Barcelona, Laia Bosque-Mercader, ha recalcado que “la acción temprana depende de la evidencia, y la evidencia depende de los datos”. Por este motivo, ha incidido en que el país necesita con urgencia datos armonizados y conectados que combinen historias clínicas, información administrativa y registros poblacionales. “Sin esa base, la toma de decisiones basada en evidencia seguirá siendo inalcanzable”, ha aseverado.
El documento insiste también en la relevancia de asegurar a los pacientes un acceso oportuno a la innovación, de forma que puedan beneficiarse a tiempo de medicamentos y tecnologías capaces de modificar la evolución de la enfermedad, disminuir complicaciones y evitar procedimientos más agresivos en fases avanzadas.
Según alerta, las demoras en el acceso provocan que un menor número de personas pueda recibir tratamientos en etapas tempranas, lo que incrementa el riesgo de progresión de la patología y obliga al sistema a afrontar complicaciones evitables y de mayor coste.
Ante esta situación, el informe propone avanzar hacia un marco más ágil, coordinado y basado en valor, que facilite la incorporación de la innovación de manera más rápida y equitativa, reduzca la variabilidad entre territorios y refuerce la evaluación basada en resultados.
“La innovación es el eje central de nuestro sistema de salud. Innovación para prevenir, para anticipar, para detectar antes y para intervenir y tratar de forma más precisa y personalizada. Pero para que eso ocurra, la innovación debe llegar a los pacientes a tiempo”, ha resaltado la presidenta de AstraZeneca España, Laura Colón.