El juicio contra P.L.B., procesado por la muerte de su pareja sentimental, A.C.G., y por el incendio de la vivienda en la que ambos residían en Albacete en diciembre de 2022, ha celebrado su tercera sesión en la Audiencia Provincial de Albacete.
En esta jornada han declarado varios agentes de la Policía Nacional que participaron en la investigación y que, gracias a las cámaras de seguridad cercanas al inmueble y a los indicios recogidos en la casa, lograron reconstruir la secuencia de los hechos.
Tras la rápida extinción del fuego, facilitada por la cercanía del parque de Bomberos, los investigadores detectaron desde el inicio señales claras de que el incendio no era fortuito, al no hallarse ningún foco compatible con un origen espontáneo.
Según han explicado los agentes, una vez verificado que el fuego había sido intencionado, las pesquisas se centraron en identificar a los posibles responsables, y el acusado pasó a ser el principal sospechoso ya en las primeras horas del sábado 10 de noviembre, apoyándose en las manifestaciones de un vecino que lo situaban en la escena.
Entre los testimonios ha sobresalido el del agente de la Policía Nacional que practicó la detención de P.L.B., quien ha relatado que, en el momento de arrestarlo, “no reaccionó ante un hecho tan grave”, una actitud que sorprendió a los funcionarios.
Otros policías que participaron en el operativo de detención han indicado que el acusado presentaba lesiones visibles en el rostro, compatibles con arañazos.
También han comparecido los agentes encargados de la inspección ocular del domicilio en los días siguientes, quienes han reiterado que desde el primer análisis se descartó una causa accidental del incendio.
El hallazgo de un bote de alcohol en el interior de la vivienda permitió a los investigadores plantear la hipótesis de un fuego provocado de manera deliberada. Esta línea se vio posteriormente reforzada por los informes forenses de la autopsia, que describen quemaduras lineales en el cuerpo de la víctima, compatibles con haber sido rociada con un acelerante como el alcohol.
A pesar de que el humo y las llamas degradaron gran parte de las pruebas y no fue posible recuperar huellas dactilares útiles, los agentes lograron vincular al acusado con el lugar del crimen mediante restos de ADN localizados en una colilla de cigarro hallada en la casa.
En la sesión también se han incorporado nuevos testimonios que ayudan a perfilar los desplazamientos del vehículo propiedad de la víctima, que habría sido conducido presuntamente por el acusado, entre las 22.54 horas y las 3.27 horas.
Inicio de las pruebas periciales
Concluida la ronda de testigos policiales, está previsto que este viernes arranque la fase de declaraciones de los peritos forenses, que se prolongará, en principio, hasta el próximo 13 de noviembre.
Tras la finalización de la vista oral, un jurado popular formado por 7 mujeres y 2 hombres deberá pronunciarse sobre la culpabilidad o inocencia del acusado por los delitos de asesinato con alevosía e incendio intencionado.
Por estos hechos, la Fiscalía y la acusación popular solicitan en conjunto 40 años de prisión, mientras que la acusación particular eleva la petición hasta los 45 años de cárcel.