El secretario general del PSE-EE, Eneko Andueza, ha recalcado que el futuro estatuto de autonomía de Euskadi debe configurarse como "un estatuto de derechos, no de identidades" y ha reiterado que "será constitucional e incluyente o no será, y será fruto de un acuerdo entre diferentes o no será un proyecto de país".
En el arranque de su discurso en el pleno de Política General del Parlamento Vasco, que tiene lugar este jueves, ha remarcado que "Euskadi no necesita ni ruido ni diagnósticos, necesita decisiones" porque los problemas "se resuelven gobernando".
El dirigente socialista y portavoz en la Cámara ha puesto en valor la gestión del Ejecutivo que comparte con el PNV, señalando que, en la mitad de la legislatura, todavía "hay margen de mejora", aunque también "resultados". Tras destacar la "estabilidad" proporcionada por el Gobierno de coalición, ha apuntado que "no pasa nada" por admitir las discrepancias entre ambos socios y ha garantizado que el PSE seguirá siendo "un socio leal", pero también "exigente".
"Apoyaremos al Gobierno cuando avance. Le pediremos que corrija cuando sea necesario. Y marcaremos nuestra posición cuando estén en juego nuestras prioridades", ha avisado, reclamando "una política útil" que "no se esconda detrás de banderas, que no convierta diferencias en trincheras y que no confunda firmeza con crispación".
Ha recalcado que el porvenir de la comunidad autónoma "no depende de quienes gritan más ni de quienes agitan más banderas", sino de las decisiones concretas, que para los socialistas deben orientarse a "mejorar la vida de la gente, fortalecer los servicios públicos y hacer de Euskadi una sociedad más justa, más próspera y más cohesionada". "Frente a la parálisis de la queja, frente al diagnóstico que nunca se convierte en decisión y frente a la prioridad nacional cuando desplaza a la prioridad social, ponemos pie en pared", ha añadido.
El líder del PSE ha interpelado a PNV y EH Bildu sobre "para qué quieren un nuevo Estatuto" y ha precisado que su objetivo es que sirva para "blindar derechos", reforzar los servicios públicos, garantizar la igualdad y ampliar la capacidad de decisión de las instituciones vascas. "Queremos un Estatuto de derechos, no un Estatuto de identidades. Un Estatuto para convivir, no para dividir. Un Estatuto para mejorar la vida de la gente, no para alimentar una competición permanente entre nacionalismos", ha insistido.
En esta misma línea, ha reiterado que el nuevo marco jurídico "será constitucional o no será, será incluyente o no será, será fruto del acuerdo entre diferentes o no será un proyecto de país". Al mismo tiempo, ha defendido que "Euskadi no gana cuando convierte al Gobierno de España en un enemigo permanente", sino "cuando consigue inversiones, transferencias, fondos, infraestructuras y acuerdos útiles para la ciudadanía". A su juicio, "la colaboración institucional no rebaja el autogobierno. Lo hace más eficaz".
Andueza ha remarcado que el PSE no va a "permitir que se utilice cada crisis para alimentar una competición territorial" y se ha referido específicamente a la "crisis migratoria", que, ha dicho, "no se resuelve desde Ajuria Enea, ni desde un mitin, ni desde una consigna. Se resuelve coordinando administraciones, protegiendo derechos y ofreciendo respuestas humanas y eficaces".
En otro momento de su intervención, ha subrayado que "Euskadi no es patrimonio de los nacionalistas", sino "de todos", y ha explicado que, a su entender, "la convivencia consiste en aceptar que nadie tiene el monopolio del sentimiento de pertenencia. Consiste en poder hablar euskera, llevar la camiseta de España o de Colombia, defender las ideas de la izquierda, animar al Eibar o a cualquier otro equipo y compartir un proyecto común sin tener que pedir permiso".
Ha mostrado su inquietud por "la ruptura de consensos" en torno al euskera y ha recordado que impulsar esta lengua "es una obligación democrática" y que emplearla "para excluir" es "una irresponsabilidad". Por ello, ha defendido que los requisitos lingüísticos en la Administración se ajusten "a las funciones reales de cada puesto", se apliquen con proporcionalidad y garanticen "oportunidades razonables" de acceso a la ciudadanía.
"Cuando se elevan las exigencias sin una justificación suficiente, se puede cerrar la puerta a miles de personas. Eso no fortalece una lengua, debilita la igualdad", ha advertido, subrayando que el euskera "necesita afecto, apoyo y oportunidades", y no convertirse en "un instrumento de división". A su juicio, "hay que tener cuidado con la sociedad que algunos se imaginan, que quizá no se corresponde con la sociedad real". Ha reprochado a PNV y EH Bildu que "comparten a veces una preocupación identitaria que ojalá tuviesen con la misma intensidad por la calidad del empleo, la fortaleza de Osakidetza, el acceso a la vivienda o la mejora de la enseñanza".
Vivienda, educación y sanidad
En la autodenominada "legislatura de la vivienda", ha puesto en valor las iniciativas de la Consejería dirigida por Denis Itxaso y ha exigido a EH Bildu "coherencia". "No se puede votar una ley y después negar sus instrumentos. No se puede gobernar en los ayuntamientos y desentenderse del suelo y del urbanismo. No se puede liderar la pancarta de la queja y, al mismo tiempo, presentar propuestas que multiplican las cifras de construcción sin explicar cómo, dónde y con qué recursos. La vivienda no se arregla con demagogia. Se arregla con leyes, presupuestos, suelo, regulación y viviendas construidas", ha señalado.
Ha abogado por "una política de país, con acuerdos" entre instituciones, porque, según ha dicho, "la ciudadanía no necesita que nos repartamos culpas, necesita que le demos llaves". También ha hecho referencia a los últimos resultados del Informe PISA, que reflejan "un reto de enorme dimensión" para el sistema educativo vasco, ante el que no "valen excusas" y que requiere "diligencia, liderazgo y resultados".
En este sentido, ha pedido "convocar a toda la comunidad educativa para recuperar resultados y confianza" y ofrecer una respuesta "ambiciosa y concreta: reforzar la comprensión lectora y las matemáticas, apoyar al alumnado vulnerable, reducir brechas, acompañar al profesorado y evaluar las políticas con transparencia...".
Al abordar la situación de Osakidetza, ha apostado por "preservar y blindar el peso de lo público" y ha matizado que "las concertaciones privadas pueden ser un instrumento puntual" para aliviar las listas de espera, aunque "no pueden convertirse en la respuesta estructural ni en una sustitución de la capacidad pública". Ha asegurado que el PSE respaldará "las decisiones valientes que permitan recuperar los estándares de calidad" en la sanidad vasca y ha rechazado que "las dificultades se utilicen para trasladar responsabilidades a otras administraciones cuando una parte esencial de las soluciones está en Euskadi".
Por último, ha reiterado que para los socialistas "la prioridad es social" y ha defendido unos presupuestos para 2027 "a la altura de una economía que puede seguir creciendo y de una sociedad que no quiere volver atrás". Ha reclamado, además, afrontar con anticipación las "crisis" y "transformaciones complejas" que ya se dejan sentir, como la IA, la transición energética, la crisis demográfica o el rediseño de los cuidados.