La Ley de Lobbies no tendrá una votación ajustada. Todo apunta a que será derogada con contundencia. Al rechazo de PP --aún no confirmado públicamente--, Vox y Junts, que ya condenaba el decreto-ley a la derogación, se le ha sumado el PNV, que se ha desmarcado de su apoyo.
Los ‘jeltzales’ han criticado la propuesta presentada por el Gobierno y le han emplazado a presentar un nuevo decreto-ley “con menos ambición y más realismo”. Su diputado Mikel Legarda ha aconsejado al ministro Óscar López que, si quiere convalidarlo, “será más fácil si negocia previamente”.
Sumar se ha unido a las críticas, llegando incluso a amenazar con el voto en contra. Fuentes de la formación han llegado a avanzar en el Congreso que votarían en contra del decreto-ley, si bien otras fuentes supeditaban el voto a un compromiso del ministro Óscar López de excluir cuanto antes a los sindicatos. El propio ministro ha comprometido la aclaración en un próximo decreto-ley, en octubre a más tardar.
Los socios son críticos
No ha sido la única crítica recibida desde el bloque ‘amigo’: el BNG ha criticado con dureza que se impongan “limitaciones” a las reuniones que puedan solicitar organizaciones sindicales o un grupo de vecinos afectados: “No es justo ni democrático”, criticó su diputado, Néstor Rego. ERC y Bildu también han hecho referencia a esta situación, reclamando una excepción a la labor de representación sindical, no sólo en el ámbito del diálogo social ya que fuera de este campo también hay otros sindicatos.
Francesc-Marc Álvaro (ERC) ha dicho no entender cómo quedan exentos colegios profesionales y no hay mención a los sindicatos, mientras que Oskar Matute (Bildu) ha defendido que “el café para todos no resuelve realidades diferentes”: “Los sindicatos no son iguales que la CEOE, ni tampoco Repsol es igual que los movimientos de pensionistas”. Ambas formaciones, en todo caso, han adelantado su apoyo, aunque, al menos en el caso de los republicanos, “con poca alegría”.
Josep Pagès, de Junts, confirmó el voto en contra de su formación adelantado la semana pasada por DEMÓCRATA, alegando que la ley a discusión "es la ley que quieren los grandes lobbies y las grandes empresas del Ibex": "Las grandes consultoras no tienen problema con esta ley", aseguró, pues cree que les deja "en una situación de privilegio" frente al resto de entidades.
López: "No afecta al diálogo social; es obvio"
En su intervención, el ministro de Transformación Digital y Función Pública, Óscar López, trató de subrayar que, aunque la norma no especifica esta cuestión, la regulación no afecta a sindicatos y a patronal en la interlocución con el Gobierno que reconoce la Constitución para acordar cuestiones en el ámbito laboral.
"Obviamente, la Ley de Lobbies no afecta al diálogo social. Es obvio", aseguró en su defensa de la norma, antes de comprometer una futura aclaración para asegurar que estas organizaciones quedan excluidas en un futuro decreto-ley.
Más de 300 solicitudes de inscripción
El ministro aseguró que la norma recoge el 90% de las aportaciones impulsadas por los grupos en sus enmiendas al proyecto de ley en tramitación y explicó que, si fue aprobada por decreto-ley fue para cumplir con el compromiso alcanzado con la Comisión Europea en el marco del Plan de Recuperación.
Hasta ahora, informó López, más de 300 entidades han solicitado su inscripción en el registro estatal gestionado por el Consejo de Transparencia y Buen Gobierno, con más de 3.000 consultas sobre la aplicación de la norma.
El PP saca a Zapatero, el ministro a Montoro
Si había alguna duda de su voto en contra, la ‘popular’ Edurne Uriarte ha salido a la tribuna criticando las “contradicciones éticas” del Gobierno por regular las obligaciones de los grupos de interés tras el ‘caso Zapatero’, pero también las “políticas” al cuestionar el trabajo parlamentario aprobando la norma por decreto-ley.
“No ha habido urgencia. Ha habido dejación, ineficacia e irresponsabilidad”, espetó la diputada, que subrayó en todo momento el convencimiento de su grupo en regular la actividad de los grupos de interés. Por ello, invitó al Gobierno y al Grupo Socialista a reactivar la ponencia y reanudar los trabajos que permanecen atascados casi un año en el Congreso.
En su réplica, el ministro López se preguntó si, realmente, el PP da la espalda a la norma "por otros motivos", citando la causa abierta contra el exministro de Hacienda Cristóbal Montoro.