El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza ampliará su sede al antiguo Palacio de Hielo y del Automóvil de Madrid, un edificio histórico situado en la calle Duque de Medinaceli que permitirá al museo disponer de 10.000 metros cuadrados adicionales, destinados principalmente al arte del siglo XXI.
El proyecto, anunciado este miércoles por los ministros de Hacienda, Arcadi España, y de Cultura, Ernest Urtasun, supondrá una inversión de alrededor de 90 millones de euros entre el proyecto arquitectónico y las obras. El calendario planteado por el Gobierno sitúa la finalización y entrada en funcionamiento del inmueble en torno a 2032.
La ampliación irá acompañada de un importante incremento de los fondos del museo. Francesca Thyssen-Bornemisza y sus herederos donarán más de 180 obras de la Colección TBA21, mientras que otras casi 180 piezas de arte contemporáneo serán cedidas mediante un préstamo a largo plazo.
Hacienda asumirá los 90 millones de la rehabilitación
El inmueble pertenece actualmente al Ministerio de Hacienda, que lo cederá al Thyssen y, a través de la Dirección General del Patrimonio del Estado, promoverá y financiará su rehabilitación integral.
Una vez rehabilitado, el antiguo Palacio de Hielo contará con unos 19.500 metros cuadrados de superficie construida y un patio-jardín de 1.500 metros cuadrados que podrá acoger exposiciones y actividades al aire libre. De ese espacio, 10.000 metros cuadrados quedarán a disposición de la ampliación del museo.
Cultura y el propio Thyssen asumirán la museografía, el equipamiento y la dotación del nuevo espacio. El edificio albergará además una sede en Madrid del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo, que se sumará a la existente en Vitoria-Gasteiz y cuya dotación corresponderá al Ministerio del Interior.
El calendario será largo. Durante 2026 está previsto definir el programa y convocar el concurso de proyectos arquitectónicos; entre 2027 y 2028 se redactará el proyecto ganador y a partir de 2029 comenzarán las obras. La previsión oficial es que el complejo pueda estar terminado y en uso alrededor de 2032.
Un nuevo Thyssen centrado en el siglo XXI
La ampliación permitirá al museo superar algunas de las limitaciones de su actual sede del Palacio de Villahermosa. Además de aumentar la superficie expositiva, proporcionará nuevos espacios para educación, investigación, conservación y actividades abiertas a la ciudadanía.
El eje principal será el arte del siglo XXI, un ámbito que el Thyssen ya ha ido incorporando mediante su colaboración desde 2018 con la Colección TBA21 y a través de las exposiciones vinculadas a la colección de Blanca y Borja Thyssen-Bornemisza.
La operación dará además un salto cuantitativo con las obras de Francesca Thyssen-Bornemisza. La donación de más de 180 piezas incorporará 16 millones de euros en activos al patrimonio artístico público, mientras que el préstamo de otras casi 180 está valorado en 10 millones.
A estas cantidades se suma el préstamo gratuito y a largo plazo de obras históricas que Francesca Thyssen-Bornemisza ya mantiene con el museo, valorado en unos 70 millones de euros. Según la información facilitada por Hacienda, el compromiso conjunto de TBA21 y Francesca Thyssen-Bornemisza con el Estado español se aproxima así a los 100 millones de euros.
Entre los artistas representados en TBA21 figuran Ai Weiwei, Marina Abramović, Olafur Eliasson, Bill Viola, Pierre Huyghe, Rashid Johnson y Ernesto Neto, entre otros, con obras que abarcan pintura, escultura, instalaciones, performance, sonido, cine y creación digital.
Un edificio de 1922 que llevaba cerrado desde 2007
El antiguo Palacio de Hielo y del Automóvil fue inaugurado en 1922 y constituyó una de las primeras construcciones madrileñas que emplearon hormigón armado. Posteriormente albergó el Centro de Estudios Históricos y fue la primera sede del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
El inmueble permanecía sin uso desde 2007. Arcadi España ha defendido que la rehabilitación permitirá devolverle “una función a la altura de su historia” y crear un espacio “donde convivirán la cultura y la memoria”.
Urtasun, por su parte, ha definido el anuncio como “un paso de gigante” para construir el Thyssen de las próximas décadas. “No queremos simplemente un museo más grande; queremos un museo más útil”, ha señalado durante la presentación.
Francesca Thyssen-Bornemisza ha situado la donación dentro de la relación histórica de su familia con el coleccionismo y el museo: “El anuncio que hacemos hoy aquí es más que una donación. Es un paso más en un compromiso que mi familia ha mantenido, de una forma u otra, durante más de un siglo”.