Ciudades inteligentes: qué cambia para el ciudadano al vivir en una ‘smart city’

Tráfico, energía, agua y espacios urbanos: casos reales de 'smart cities' españolas que ya están cambiando la vida cotidiana

 Algunas ciudades españolas se están convirtiendo en laboratorios tecnológicos. PxHere.

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Una fuga de agua puede pasar inadvertida durante semanas hasta que llega una factura más alta de lo habitual. En Singapur, se instalaron contadores inteligentes que detectaron este tipo de averías en alrededor del 10% de los 800 hogares analizados, muchas de ellas en las cisternas de los baños. Es un ejemplo de cómo la tecnología puede cambiar la gestión de una ciudad, haciéndola más inteligente, y sin que el ciudadano apenas lo perciba: detectar un problema cotidiano antes de que se convierta en un gasto mayor.

En España, a lomos de la transformación digital, cada vez más municipios exploran soluciones de esta índole para mejorar los servicios públicos y aprovechar mejor sus recursos. Se están convirtiendo en laboratorios tecnológicos, con cambios –quizá invisibles para el ojo del ciudadano de a pie– que, sin embargo, a muy corto plazo tendrán una afección directa en el día a día de todas las personas.

En DEMÓCRATA repasamos varios ejemplos que ya se están aplicando y que ponen de manifiesto la clave de todo: una ciudad inteligente no se limita a instalar sensores o acumular información, sino que el cambio se produce cuando los datos sirven para tomar decisiones sobre problemas reconocibles, como organizar el tráfico, gestionar los consumos, mejorar los espacios públicos, conocer las necesidades del comercio o detectar incidencias en las redes de agua.

52 nuevos proyectos

Recientemente, el Gobierno impulsó 52 nuevos proyectos de ciudades inteligentes que movilizarán más de 126 millones de euros. La convocatoria RedCyTI, cuya resolución publicó Red.es el 15 de septiembre de 2026, financiará iniciativas de ayuntamientos, diputaciones y otras administraciones para aplicar tecnología y datos al desarrollo económico de sus territorios. Red.es aportará más de 94 millones de euros, procedentes de fondos propios y del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).

Pero las preguntas claves son ¿qué significa vivir en una ciudad inteligente? Y ¿qué puede cambiar en nuestras rutinas?: cómo nos desplazamos, cómo se mantienen las calles, cómo se gestionan el agua y la energía o qué información utiliza un ayuntamiento para decidir dónde actuar.

Qué es una ciudad inteligente

Una ciudad inteligente, también conocida como smart city, utiliza tecnología y datos para conocer mejor lo que sucede en su interior y gestionar sus recursos y servicios. La clave no es solo recopilar información, sino poder cruzarla, analizarla y utilizarla para tomar decisiones.

La iniciativa EDINT, impulsada por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), trabaja precisamente en esa línea. Su red de Centros de Excelencia y Oficinas del Dato reúne a 12 entidades locales para facilitar el intercambio y el análisis de información urbana, con aplicaciones relacionadas con la movilidad, la sostenibilidad, la actividad económica y los servicios públicos.

Para el ciudadano, el cambio puede estar en cuestiones muy concretas: que el ayuntamiento disponga de más información para organizar el tráfico, detectar incidencias en una red de agua o identificar qué zonas necesitan una actuación. Que esa mejora se produzca realmente depende de las soluciones implantadas y de los resultados que consigan.

Qué puede cambiar en el día a día de una ciudad inteligente

Jaén: menos problemas al moverse por la ciudad

Un atasco, la dificultad para aparcar o un autobús que no llega a tiempo son situaciones cotidianas en las que el análisis de datos puede ayudar a mejorar la gestión urbana. La información sobre el tráfico y los desplazamientos permite estudiar cómo se mueve la población y orientar decisiones sobre circulación, aparcamiento y transporte público.

La Diputación de Jaén ha trabajado en aplicaciones relacionadas con la movilidad y la gestión de los aparcamientos. El objetivo es que los ayuntamientos dispongan de más información para organizar los desplazamientos y planificar los servicios. Eso no significa que la tecnología elimine por sí sola los atascos, sino que puede aportar herramientas para gestionarlos mejor.

Fuenlabrada: controlar mejor su consumo de energía

Si los ayuntamientos pueden analizar sus consumos en el alumbrado público, la energía consumida en los edificios municipales u otras instalaciones que requieran energía, y detectar patrones, tienen más información para decidir dónde actuar y qué recursos necesitan.

En Fuenlabrada, el Centro de Excelencia y Oficina del Dato trabaja en proyectos relacionados con la gestión de recursos urbanos, entre ellos el agua y la energía, además de la movilidad y los servicios públicos. El posible beneficio para los vecinos es una gestión mejor ajustada a las necesidades.

Guadalajara: más sombra y datos para combatir el calor

En Guadalajara, el Ayuntamiento comenzó a instalar en abril de 2026 las denominadas corolas bioclimáticas, estructuras de sombra concebidas para combatir el efecto de isla de calor y mejorar el confort térmico en espacios públicos. Estas instalaciones incorporan sensores que permiten medir variables como la temperatura, la humedad, el ruido y la calidad del aire.

Para quienes pasean o esperan en esos espacios, la actuación busca mejorar las condiciones ambientales; para la administración, los datos permiten conocer mejor cómo evoluciona el entorno. La iniciativa forma parte del Plan de Sostenibilidad Turística en Destino de la ciudad.

Logroño: detectar dónde faltan comercios

Los datos urbanos también pueden utilizarse para conocer la actividad económica de los barrios. En Logroño, la Universidad de La Rioja presentó herramientas para analizar el tejido comercial, identificar locales vacíos y diseñar rutas temáticas con las que dinamizar la economía local.

Esta información coadyuva a detectar zonas que han perdido actividad comercial y orientar actuaciones para atraer negocios. Para el ciudadano, el interés está en disponer de barrios con una oferta comercial activa y servicios más próximos.

Mataró: anticipar fugas y consumos excesivos de agua

Otro ejemplo de laboratorio tecnológico en pro de convertirse en una ciudad inteligente es Mataró, donde el Ayuntamiento anunció el desarrollo de sistemas para detectar fugas o sobreconsumos de agua.

La propuesta consiste en utilizar información para identificar anomalías y ayudar a gestionar mejor este recurso. Si estos sistemas se implantan y permiten detectar antes las incidencias, podrían facilitar una respuesta más rápida.

Más de 200 millones para digitalizar ciudades y territorios

Los proyectos de Jaén, Fuenlabrada, Guadalajara, Logroño y Mataró forman parte de una transformación más amplia. Desde la aprobación del Plan Nacional de Ciudades Inteligentes en 2015, el Gobierno ha destinado más de 200 millones de euros a 59 iniciativas repartidas por España. La financiación ha alcanzado a 25 ciudades, 24 destinos turísticos, siete edificios y tres islas.

A esa inversión se suman ahora los 52 proyectos seleccionados en la convocatoria RedCyTI. Esta nueva línea se centra en la economía inteligente: aplicar la digitalización a la actividad económica, el empleo y el emprendimiento.

 

 

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¿Qué finalidad tienen los sistemas instalados en Mataró dentro del contexto de las ciudades inteligentes?

Pregunta 1 de 3

¿Cuánto dinero movilizarán los 52 nuevos proyectos de ciudades inteligentes seleccionados por la convocatoria RedCyTI?

Pregunta 2 de 3

¿Qué ejemplo se menciona en el artículo sobre el uso de tecnología para detectar incidencias en redes de agua fuera de España?

Pregunta 3 de 3