¿Por qué conformarse con un aprobado, si se puede aspirar al notable o al sobresaliente? Es, grosso modo, el mensaje que Bruselas le manda a España en su informe sobre la Década Digital 2026: el país avanza correctamente en su conectividad y transformación digital, pero hay ciertas carencias que necesitan ser corregidas para dar el salto definitivo de tener una buena infraestructura digital a convertirla en una economía verdaderamente digitalizada.
Desde Europa destacan los activos digitales de España —una infraestructura de conectividad sólida, una población con buenas competencias digitales y unos servicios públicos digitales desarrollados—, sin embargo, también señalan que el país todavía no está aprovechando plenamente esas fortalezas en la adopción de tecnologías avanzadas por parte de las empresas y en el peso de los especialistas TIC dentro del mercado laboral.
Empresas
España ha hecho buena parte de los deberes para estar conectada. La cobertura de las redes fijas de muy alta capacidad alcanza el 96% y la fibra hasta las instalaciones llega también al 96%, mientras que la cobertura 5G se sitúa en el 99,2%. En los tres casos, el país está por encima de la media de la Unión Europea. Cuenta, además, con una proporción de pymes con al menos un nivel básico de intensidad digital del 75,4%, también superior al 71,4% que marca la media europea.
Es al analizar las tecnologías más avanzadas, cuando aparece la distorsión. El caso más claro es el cloud. Solo el 37,9% de las empresas españolas utiliza servicios en la nube, frente al 46,7% de la media de la UE y muy lejos del objetivo europeo del 75% para 2030. España está creciendo con rapidez —el informe recoge un avance anual del 18%—, pero parte de una posición inferior a la de sus socios comunitarios.
Noticia destacada
La carrera por controlar una inteligencia artificial cada vez más poderosa
5 minutos
La inteligencia artificial presenta una fotografía diferente. El 20,3% de las empresas españolas ya la utiliza, prácticamente en línea con el 20% de la media europea. El problema se muestra cuando se mira al objetivo fijado para el final de la década: la UE aspira a que el 75% de las empresas utilice IA, cloud o análisis de datos en los ámbitos establecidos por la Década Digital. España todavía tiene un recorrido considerable por delante.
En análisis de datos, de hecho, España parte de una posición más favorable. El 47,1% de las empresas utiliza estas tecnologías, frente al 39,9% de la media comunitaria. Y el 62,4% utiliza al menos una de las tres tecnologías consideradas —IA, cloud o análisis de datos—, prácticamente en línea con el 63,2% europeo. El déficit, según Bruselas, no está tanto en la digitalización básica como en conseguir que un número mayor de empresas alcance niveles de digitalización avanzada.
Quién hace posible el salto digital
La otra brecha está en el mercado laboral. Los especialistas TIC representan el 4,8% del empleo en España, frente al 5% de la UE. El objetivo español para 2030 es elevar esa proporción hasta el 8,6%, mientras que la referencia europea se sitúa aproximadamente en el 10%.
La paradoja es que España cuenta cada vez con más titulados en disciplinas TIC, pero ese aumento no se está traduciendo en un incremento equivalente de su peso dentro del empleo total. La Comisión considera que el país debe seguir trabajando para retener a esos graduados y aumentar la presencia de especialistas tecnológicos en el mercado laboral. También reclama incrementar la participación de las mujeres en los estudios y carreras vinculados a las TIC.
Noticia destacada
El futuro del empleo digital ya está aquí: ¿qué habilidades son indispensables en 2026?
4 minutos
Por añadidura, Bruselas identifica margen de mejora en el ecosistema de innovación y en la capacidad de las empresas para crecer. España tenía 12 unicornios en el último dato disponible, frente a 324 en el conjunto de la UE. La Comisión apunta a un potencial todavía sin aprovechar en el ecosistema de scale-ups y reclama facilitar la creación y expansión de empresas, mejorar el acceso a financiación y reforzar los vínculos entre investigación y tejido empresarial.
Es decir, la brecha digital española no parece estar ya en conseguir que las empresas tengan acceso a una conexión rápida. El reto está en qué hacen con ella.
Una Administración más digital que muchas empresas
El contraste se extiende al sector público. España obtiene resultados superiores a la media europea en los principales indicadores de servicios públicos digitales.
Los servicios digitales dirigidos a los ciudadanos alcanzan una puntuación de 91,9 sobre 100, frente a 84,6 en la UE. En los servicios dirigidos a las empresas, España llega a 95,3 puntos frente a 88,6 de media comunitaria. El acceso a los historiales médicos electrónicos alcanza 89,6 puntos, también por encima de los 86,5 de la UE.
La Comisión reconoce además el buen desempeño español en administración electrónica y e-Health. Pero introduce una salvedad: existen diferencias entre regiones. Por ello, recomienda mejorar la digitalización de los servicios públicos en todo el territorio, reforzar la interoperabilidad y la cooperación entre administraciones y prestar especial atención al sistema judicial.
Recomendaciones de Bruselas
La Comisión recomienda concentrar los próximos esfuerzos en acelerar la digitalización empresarial, especialmente en cloud, impulsar la innovación y las empresas capaces de escalar, reforzar el talento tecnológico y mantener el desarrollo de tecnologías estratégicas como los semiconductores y la computación cuántica.
El país cuenta además con una importante bolsa de recursos para hacerlo. España destina 22.200 millones de euros de su Plan de Recuperación y Resiliencia a la transformación digital, el 23% del total del plan, mientras que otros 4.900 millones procedentes de la política de cohesión contribuyen también a ese objetivo.
Noticia destacada
España saca pecho de su digitalización, pero alerta de un problema creciente: faltan profesionales tecnológicos
2 minutos
El desafío que queda por delante es convertir esa inversión y la ventaja acumulada en conectividad en algo más difícil de medir con un test de cobertura: empresas capaces de adoptar tecnologías avanzadas, trabajadores suficientes para desarrollarlas y un ecosistema capaz de convertirlas en innovación y crecimiento.
La conclusión de la Comisión apunta precisamente en esa dirección: España parte de una posición sólida, pero para alcanzar los objetivos europeos de 2030 necesita cerrar las brechas que aparecen después de la conexión.