11 de julio de 2010. La víspera, Barcelona ha acogido una histórica manifestación bajo el lema "Som una nació. Nosaltres decidim", convocada tras la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Autonomía de Cataluña. Paralelamente, su principal valedor, el entonces presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, encaraba la recta final de su mandato: la crisis económica ya no era un tabú, sino una realidad.
Por su parte, Mariano Rajoy calentaba en la banda con una oposición que se traduciría en una mayoría absoluta al año siguiente; y el rey Juan Carlos I todavía estaba al frente de la Casa Real que comenzaba a verse salpicada por el caso Nóos. Esa era la España de la IX Legislatura, a las puertas de que la Roja ganara su primer Mundial.
Han pasado 16 años y la selección afronta este domingo su segunda final. De Sudáfrica a Nueva York. Tres presidentes y dos monarcas después, los diputados de la XV Legislatura comparten con DEMÓCRATA sus recuerdos de aquella noche histórica.
Un lehendakari en soledad
En julio de 2010, el actual portavoz del Grupo Socialista, Patxi López, gobernaba en el País Vasco como el primer lehendakari no nacionalista. Aunque muy debilitada, ETA seguía activa, lo que obligaba a los principales cargos institucionales a vivir bajo fuertes medidas de seguridad. Apenas cuatro meses antes, la banda había cometido en Francia su último asesinato.
En ese contexto, la victoria de España en el Mundial se convirtió también en una muestra de la progresiva normalización de la sociedad vasca con los símbolos nacionales. Las celebraciones en las calles de Vitoria, Bilbao o San Sebastián, impensables años atrás por su dimensión y naturalidad, dejó imágenes poco habituales hasta entonces en Euskadi.
Sin embargo, el recuerdo de López aquella noche fue agridulce. Vio la final completamente solo en el Palacio de Ajuria Enea por una triste circunstancia familiar: el día anterior había fallecido el tío de su mujer, que había ejercido como un padre para ella.
"Podría haberla visto con los escoltas, que me invitaron a verla con ellos, pero me conozco: me pongo muy nervioso y grito a la televisión, así que preferí verla solo en la Lehendakaritza (la sede del Gobierno Vasco)", recuerda en declaraciones a este medio. Aun así, asegura que nunca olvidará "la alegría de la gente que pasaba celebrándolo por delante de Ajuria".
Como en casa, en ningún sitio
También Cristina Valido, diputada de Coalición Canaria, siguió el encuentro en soledad. Lo hizo desde su casa mientras preparaba la semana de trabajo que tenía por delante al frente de la consejería insular de Políticas Sociales del Cabildo de Tenerife.
Tras 120 minutos de tensión, fue el pitido final lo que más le marcó: "Me emocioné muchísimo viendo a todo un país celebrándolo en las calles. Pensé que ojalá muchas más cosas fueran capaces de generar ese sentimiento de familia entre millones de personas diferentes. Me pareció casi milagroso".
También en casa lo vivió el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, que en conversación con este medio recuerda la alegría que le causó. "Aquel equipo fue legendario. De los mejores de la historia", apunta recordando lo vivido aquella noche.
Bares, qué lugares
Como no podría ser de otra manera, tratándose de España, los bares también fueron protagonistas de aquella noche. En Vigo, la portavoz parlamentaria y nueva líder de Sumar, Verónica M. Barbero, se decantó por este plan: "Había una ilusión increíble y la sensación de estar viviendo un momento histórico para el deporte de nuestro país", recuerda.
Mientras tanto, en Alicante, el diputado de Vox David García compartía esa misma atmósfera rodeado de amigos y resume la experiencia en pocas palabras: "Ambientazo. Cuando Iniesta marcó, fue una maravilla".
También en la Comunidad Valenciana, el diputado de Sumar-IU, Nahuel González, vivió el partido junto a compañeros en Gandía. Asegura que, aunque siempre se ha sentido "más valenciano que español", con la selección fue diferente: "Ahí sí que voy con todo". Como aficionado del Levante, pero también del Barça, reconoce que ver a Iniesta, Xavi y Puyol levantar el Mundial fue "un momento muy bonito".
El abrazo más largo
Para muchos diputados, al igual que para millones de ciudadanos, aquella noche de 2010 estuvo inevitablemente ligada a la familia. La socialista Marta Gracia, que reconoce no ser especialmente aficionada al fútbol,recuerda mejor las reacciones de sus hijos que el propio partido. "Nunca olvidaré los saltos del mayor y las lágrimas de emoción del pequeño cuando marcó Iniesta", explica a DEMÓCRATA.
Algo parecido le ocurre al diputado popular Fernando de la Rosa, que vivió la final "como una prueba de resistencia". Sudores, nervios y gritos hasta que llegó el gol de Andrés Iniesta. Después, "nos fundimos toda la familia en un gran abrazo cuando terminó el partido".
Un recuerdo adolescente
Entre los más jóvenes del hemiciclo, el socialista Víctor Camino apenas tenía 16 años. No se considera especialmente futbolero, pero recuerda perfectamente la emoción colectiva: "Cuando animas a la Roja, se genera un orgullo compartido, una marca España que sirve para unir alrededor de unos valores que la actual selección, como la de 2010, sigue representando muy bien".
La portavoz de Podemos, Ione Belarra, rondaba la veintena en aquella época y decidió pasar el vernao en la Sierra Mixe, en México, haciendo un voluntariado dando talleres a niños: “No había ni cobertura de móvil y vi el gol cuando bajé al bar del pueblo”, rememora.
Por su parte, desde la bancada popular, Edurne Uriarte pone el foco en la dimensión política de aquella victoria. Más allá del fútbol, y en conversación con este medio, confiesa que para ella el mayor triunfo fue el "fortalecimiento del patriotismo español". Una idea en la que coincide su compañera Alma Alfonso, para quien aquella fue "una noche inolvidable, de esas que unen a todo un país". "Todos recordamos dónde estábamos cuando Iniesta marcó", resume.