El Banco de España calcula que las rebajas de los impuestos aplicados a la electricidad, el gas y los carburantes aprobadas por el Gobierno desde marzo para hacer frente a la crisis energética derivada del conflicto en Irán generan un alivio directo para las familias cercano a 3.675 millones de euros, lo que equivale a alrededor del 0,21% del PIB.
De acuerdo con el estudio del organismo supervisor, el ahorro medio se situaría en torno a 105 euros en el 10% de los hogares con menor nivel de gasto y alcanzaría unos 264 euros en el 10% con mayor desembolso. No obstante, al analizar el efecto en proporción al gasto total, el conjunto de medidas muestra un comportamiento progresivo, ya que el ahorro representa un 0,61% para el primer grupo frente al 0,37% para el segundo.
Las divergencias en el ahorro medido en euros se deben sobre todo a las bonificaciones sobre los carburantes, cuyo beneficio variaría entre 56 y 188 euros a lo largo de la distribución del gasto. El Banco de España relaciona este resultado con la mayor concentración del consumo de automoción en los hogares con más gasto, mientras que el efecto de la rebaja del recibo eléctrico se reparte de forma más uniforme, entre 46 y 69 euros.
“El impacto de la medida sobre los carburantes refleja una mayor concentración del consumo de automoción en los hogares de mayor gasto”, explica el organismo que dirige José Luis Escrivá.
En lo que respecta a la electricidad, el ahorro sería relativamente parecido entre los distintos grupos, moviéndose entre 46 y 69 euros. El ahorro asociado a este componente caería desde el 0,3% del gasto en el tramo de menor consumo hasta el 0,1% en el de mayor gasto.
En términos agregados, el Banco de España estima que las medidas fiscales aprobadas hasta finales de septiembre implican un coste del 0,52% del PIB, equivalente a cerca de una quinta parte del déficit público previsto para 2026, situado en el 2,6% del PIB. Las reducciones de la fiscalidad energética concentran en torno al 65% de ese coste, con un impacto del 0,34% del PIB, mientras que las ayudas dirigidas a sectores concretos suponen alrededor del 0,18%.
El director general de Economía del Banco de España, David López Salido, detalla que el primer paquete de medidas aprobado por el Ejecutivo en marzo representó un 0,28% del PIB; el segundo, un 0,13%, y el tercero, un 0,12%.
Según el informe, las rebajas impositivas han moderado de forma notable el encarecimiento de la energía. Con datos del INE, la inflación energética se situó en agosto en el 17,1% interanual, frente al 21,6% que habría alcanzado si los impuestos se hubieran mantenido sin cambios. Además, estas reducciones recortaron la brecha con la zona euro desde 6,5 hasta 2,8 puntos porcentuales.
El organismo añade que la prórroga y ampliación de la rebaja del impuesto especial sobre hidrocarburos aprobada en septiembre restaría 0,14 puntos porcentuales a la inflación media de 2026. Sin embargo, al tratarse de medidas temporales, parte de este efecto se deshará cuando se retiren, y las cláusulas de salvaguarda hacen depender tanto su coste como su impacto de los registros del IPC de septiembre y octubre.
El Banco de España concluye que estos resultados evidencian que las actuaciones de carácter general para frenar la escalada de precios generan diferencias relevantes en su impacto distributivo.
Se amplía la ventaja fiscal del gasóleo frente a la gasolina
El organismo advierte de que la rebaja de la imposición sobre los carburantes de automoción —cuyo ahorro en euros aumenta con el nivel de gasto del hogar, aunque el ahorro en relación con ese gasto es similar a lo largo de la distribución— se aplica sobre un bien cuyo consumo se pretende reducir ante una restricción de la oferta, tanto por razones geopolíticas como medioambientales.
En esta línea, señala que, en el caso del gasóleo, la salvaguarda introducida en septiembre incrementó su ventaja fiscal respecto a la gasolina desde 9,4 hasta 24,4 céntimos por litro, en dirección opuesta al objetivo —de carácter más estructural— de equiparación recogido en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.
Por el contrario, el Banco de España considera que la rebaja sobre la electricidad se ajusta mejor a dichos objetivos, al combinar la protección de los hogares más vulnerables con un esquema de señales de precios que favorece fuentes de energía más resilientes y sostenibles.