España tiene un tejido empresarial formado mayoritariamente por pequeños negocios y sociedades independientes, pero buena parte de la actividad económica se concentra en un número reducido de empresas integradas en grupos. Aunque apenas representan el 2,1% de las compañías de la industria, la construcción, el comercio y los servicios no financieros, generan el 65,1% de la cifra de negocios del país y reúnen el 42,4% del empleo, según los datos publicados este martes por el INE correspondientes a 2024.
De las 3.466.208 empresas analizadas, únicamente 72.709 pertenecían a un grupo empresarial, una proporción muy inferior a su aportación a la actividad económica. La estadística muestra así una diferencia considerable entre el número de sociedades integradas en estas estructuras y su peso en la facturación y el empleo.
Una minoría con un peso económico mucho mayor
Al comparar el número de empresas con su aportación a la cifra de negocios, el peso de las compañías pertenecientes a grupos en la facturación resulta unas 31 veces superior a su presencia en el tejido empresarial, según un cálculo de DEMÓCRATA elaborado a partir de los porcentajes publicados por el INE.
Entre las compañías que operan de manera independiente se produce la relación contraria, ya que representan el 97,9% de las empresas analizadas, pero reúnen el 57,6% del empleo y generan el 34,9% de la cifra de negocios. Su predominio numérico no se corresponde, por tanto, con una participación equivalente en la actividad económica.
Un país de pymes
El notable peso de los grupos en la facturación es compatible con el predominio de las pequeñas y medianas empresas porque tamaño y pertenencia a un grupo miden características diferentes. Una pyme puede estar integrada en un grupo empresarial, del mismo modo que una compañía independiente puede superar los límites establecidos para ser considerada pequeña o mediana.
Según los datos del Ministerio de Industria, correspondientes a diciembre de 2024, 2.942.716 de las 2.948.527 empresas contabilizadas eran pymes, el 99,8% del total. Más de 1,6 millones no tenían asalariados y otras 1,14 millones contaban con entre uno y nueve trabajadores, frente a solo 5.811 compañías con 250 o más empleados.
Aunque estas cifras proceden de una estadística distinta y su universo no coincide exactamente con el analizado por el INE, permiten dimensionar hasta qué punto las empresas pequeñas dominan el tejido productivo español. El 65,1% de la facturación atribuida a sociedades pertenecientes a grupos no equivale, por tanto, a la cuota de negocio de las grandes empresas, ya que dentro de esos grupos también pueden existir pequeñas y medianas compañías.
El peso de los grupos cambia según el sector
La presencia de las empresas integradas en grupos no se distribuye de la misma manera entre las distintas actividades económicas. La industria es el sector en el que alcanzan un mayor peso sobre la cifra de negocios. La mayor dimensión media de las empresas industriales y la presencia de compañías integradas en estructuras nacionales y multinacionales hacen que la distancia respecto a las empresas independientes sea especialmente acusada en este sector.
En el comercio también tienen un peso elevado las sociedades pertenecientes a grupos, aunque conviven con un número muy amplio de empresas independientes de menor tamaño. Esta estructura incluye desde grandes cadenas de distribución y compañías mayoristas integradas en grupos hasta pequeños establecimientos que operan de forma independiente.
Entre los servicios no financieros existe una mayor heterogeneidad por la diversidad de actividades incluidas en el sector, mientras que la construcción presenta un mayor peso relativo de las empresas independientes que la industria y el comercio. La comparación sectorial confirma así que el 65,1% registrado para el conjunto de la economía analizada esconde diferencias importantes según la actividad.
Las multinacionales extranjeras facturan 851.179 millones
Dentro de las sociedades pertenecientes a grupos, las empresas controladas desde el extranjero tienen un peso especialmente elevado en la actividad económica española. Las filiales de multinacionales extranjeras facturaron 851.179 millones de euros en 2024 y emplearon a 2.561.593 personas, según el INE.
Pese a representar alrededor del 0,5% de las empresas incluidas en la estadística, estas sociedades aportaron cerca del 30% de la cifra de negocios. El INE las diferencia tanto de las empresas residentes integradas en multinacionales españolas como de aquellas que pertenecen a grupos exclusivamente domésticos.
Atendiendo al país desde el que se ejerce el control último de la compañía, Francia, Alemania y Estados Unidos encabezaron la clasificación por cifra de negocios de sus filiales en España. Este criterio permite identificar el origen efectivo del control empresarial y evita atribuirlo únicamente al país en el que se encuentra domiciliada la matriz inmediata.