España propondrá al Eurogrupo una emisión conjunta de deuda para crear un gran activo seguro europeo

España lleva al Eurogrupo un mecanismo de deuda conjunta para crear un activo seguro europeo y abaratar la financiación de los Estados miembros.

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El vicepresidente primero del Gobierno y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, durante una sesión plenaria del Senado, a 12 de mayo de 2026, en Madrid (España).  Ricardo Rubio - Europa Press

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El Gobierno español tiene previsto defender este jueves ante sus socios de la zona euro una iniciativa para alumbrar un activo seguro europeo a través de emisiones conjuntas de deuda. El propósito es reforzar el peso internacional del euro, abaratar la financiación de los Estados y avanzar en una integración más profunda de los mercados de capitales del bloque.

La propuesta, que el vicepresidente primero y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, expondrá a sus homólogos del Eurogrupo, contempla la puesta en marcha de un Mecanismo Soberano Europeo. A través de este instrumento, la Comisión Europea canalizaría una parte de las necesidades de financiación de los Estados miembros y transferiría después los fondos captados en forma de préstamos, sin que ello suponga un aumento del endeudamiento agregado, según el documento al que ha tenido acceso Europa Press.

De acuerdo con los cálculos del Ejecutivo, si se sumaran todos los países y se incorporaran también las emisiones del Mecanismo Europeo de Estabilidad y del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera, el volumen anual podría elevarse hasta 850.000 millones de euros. Ello permitiría acumular en torno a cinco billones de euros en circulación en un horizonte de cinco años, una magnitud que el texto considera suficiente para que la deuda europea se consolide como activo seguro de referencia a escala global.

El esquema prevé que la participación en el mecanismo sea voluntaria y que pueda arrancar con un núcleo inicial de Estados. Con todo, fuentes del Ministerio de Economía subrayan que sería imprescindible la implicación de los cinco mayores emisores de deuda de la eurozona --entre ellos Francia, Italia o España-- para alcanzar una masa crítica adecuada, ya que en conjunto podrían movilizar entre 540.000 y 550.000 millones de euros anuales.

En este escenario, el Gobierno español estima que, si las emisiones conjuntas llegaran a financiarse en condiciones similares a las de Alemania, el ahorro agregado para los participantes rondaría en un primer momento los 5.000 millones de euros al año y podría superar los 25.000 millones cuando el instrumento alcanzase el tamaño previsto.

Para que los países con menores costes de financiación no se vean perjudicados, la iniciativa incorpora un sistema de compensación que asegura que ningún Estado adherido pague más intereses de los que afrontaría saliendo directamente al mercado. Al mismo tiempo, los beneficios generados por la mayor liquidez del nuevo activo se repartirían entre el conjunto de participantes.

El texto añade que el acceso al mecanismo estaría supeditado al respeto de las reglas fiscales europeas. Cualquier desviación respecto a los objetivos acordados tendría que cubrirse mediante emisiones nacionales, de forma que el instrumento no sirva para eludir la disciplina presupuestaria.

Los bonos emitidos contarían con una doble capa de garantía, respaldada tanto por el préstamo concedido al país receptor como por el presupuesto comunitario. En caso de que se produjera un impago, la propuesta prevé un conjunto de salvaguardas para proteger al presupuesto de la UE y también a los Estados que opten por permanecer fuera del mecanismo.

Actitud “constructiva” entre los socios europeos

En cuanto a la recepción de la idea entre los socios comunitarios, en especial en aquellos históricamente más reacios a la mutualización de deuda, como Alemania, fuentes del Ministerio de Economía señalan que detectan una “actitud constructiva” entre los ministros, que se muestran “abiertos a hablar de todo tipo de cosas”.

Además de este intercambio de puntos de vista, los titulares de Economía del euro aprobarán también su hoja de ruta para el próximo semestre. El programa mantendrá el énfasis en la coordinación de las políticas económicas y fiscales, la profundización de la integración financiera, la competitividad y el refuerzo del papel internacional del euro, e incorporará nuevas áreas de trabajo como la inteligencia artificial.

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