El presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), Kevin Warsh, ha reafirmado su férrea determinación de combatir la inflación tras acordar un endurecimiento de la política monetaria por primera vez en más de tres años. Con este movimiento, que consolida el giro más restrictivo ya anticipado en el simposio de Jackson Hole, el banquero central despeja las dudas sobre futuras subidas de tipos si fueran necesarias, pese a las suspicacias generadas por su proximidad al presidente Trump.
“Lo cierto es que la inflación es demasiado alta y lo ha sido durante demasiado tiempo”, ha aseverado el ‘guardián del dólar’ en la rueda de prensa posterior al anuncio de que la Fed ha elevado el rango oficial de la tasa de referencia hasta el 3,75% y el 4%.
Ante los medios, Warsh ha vuelto a subrayar el mandato del banco central estadounidense de mantener a raya los precios y ha insistido en que el escenario actual dista de ser favorable. “Las cifras de inflación de este verano no sugieren que las tendencias subyacentes hayan mejorado de manera significativa”, ha señalado.
El máximo responsable de la Fed ha querido lanzar un mensaje claro a los mercados al dejar patente que no vacilará a la hora de actuar si la coyuntura lo exige. En este sentido, ha defendido la decisión adoptada este miércoles a la luz de los datos disponibles, argumentando que pone de manifiesto que la Reserva Federal se toma “en serio” la estabilidad de precios.
“No se pueden ignorar los focos de tensión en todo el mundo, y nuestra valoración sobre los escenarios geopolíticos más o menos probables ha cambiado. Estos tres factores conducen a una decisión firme y unánime hoy”, ha afirmado.
Las previsiones de los integrantes del comité de la Fed, en las que, como ya sucedió en junio, Warsh no ha intervenido, apuntan a un nuevo incremento de los tipos antes de que concluya el año. Este escenario, unido al tono contundente del ‘guardián del dólar’, hace pensar en un nuevo ciclo de endurecimiento monetario.
No obstante, tanto la decisión anunciada hoy como la posibilidad de más alzas en el futuro amenazan con tensar la relación entre Warsh y Donald Trump, quien en repetidas ocasiones ha reclamado al recién nombrado presidente de la Fed que rebaje el precio del dinero.
Warsh ha evitado cuidadosamente entrar en ese terreno y no ha querido responder a ninguna de las numerosas cuestiones planteadas por los periodistas sobre el inquilino de la Casa Blanca, a quienes ha zanjado con un escueto: “No voy a comentar mis conversaciones con el presidente”.