México ha regresado este viernes al mercado de “bonos samurái” tras dos años de ausencia, logrando colocar 282.800 millones de yenes (1.524 millones de euros). La operación se enmarca en la tendencia global de financiarse en moneda japonesa para aprovechar sus reducidos tipos de interés.
De acuerdo con la información difundida por el servicio de noticias “IFR” de la Bolsa de Londres, la emisión se ha estructurado en cuatro tramos. El de mayor tamaño asciende a 177.300 millones de yenes (955,7 millones de euros), con vencimiento a 3,5 años y un cupón situado en 115 puntos básicos sobre la tasa “swap” de referencia.
Junto a este tramo principal, se han colocado títulos por 87.200 millones de yenes (470 millones de euros) a 5 años, con un rendimiento de 140 puntos básicos. También se han emitido 1.200 millones de yenes (6,5 millones de euros) a 10 años con un diferencial de 170 puntos básicos, y otros 17.100 millones de yenes (92,2 millones de euros) a 20 años, con una prima de 210 puntos básicos.
“IFR” ha señalado que la demanda por estos “bonos samurái” mexicanos ha superado las previsiones iniciales, pese a que las entidades colocadoras anticipaban que la calificación crediticia de México podría frenar el apetito de los inversores japoneses.
El Gobierno mexicano destinará los fondos obtenidos a necesidades generales de financiación y a proyectos vinculados a objetivos de desarrollo sostenible incluidos en el presupuesto federal. Inicialmente, el Ejecutivo contemplaba ofrecer también tramos con vencimientos a 7 y 15 años, pero finalmente fueron retirados antes de su salida al mercado.
Un “bono samurái” es un instrumento de deuda denominado en yenes que se emite directamente en el mercado financiero japonés por parte de un emisor extranjero, ya sea un Estado o una compañía, y está sujeto a la regulación vigente en Japón.