La filial española de la tecnológica finlandesa Nokia obtuvo en 2025 un beneficio neto de 488.000 euros, lo que supone un descenso del 24,8% respecto al ejercicio anterior, cuando ganó 649.000 euros, según las cuentas remitidas al Registro Mercantil y consultadas por Europa Press a través de Informa.
El resultado antes de impuestos se situó en 6,1 millones de euros, frente a los 8,4 millones registrados en 2024, lo que implica una caída del 27,4%.
La cifra neta de negocios alcanzó los 381,620 millones de euros en 2025, ligeramente por debajo de los 387,173 millones de 2024, lo que equivale a un retroceso del 1,43%. De acuerdo con la compañía, este ajuste fue "moderado en un ejercicio marcado por el deterioro del entorno internacional".
Por líneas de negocio, el área de Carrier y Servicios aportó 344,6 millones de euros, mientras que la división de Empresa generó 37,1 millones.
En cuanto al desglose geográfico, el mercado español concentró 318,7 millones de euros de facturación, la Unión Europea (UE) sumó 7,1 millones y el resto de Europa aportó 1,4 millones.
En Latinoamérica, la compañía ingresó 53,923 millones de euros, en tanto que Asia, América del Norte, Oceanía y África contribuyeron con 198.000, 283.000, 71.000 y 4.000 euros, respectivamente.
“Notable” estabilidad pese a las tensiones geopolíticas
En la memoria anual, Nokia destaca que, tras la recuperación de los últimos ejercicios, "el sector se ha visto nuevamente afectado por tensiones geopolíticas que han impactado en el comercio global y en la disponibilidad de componentes electrónicos y semiconductores".
Pese a este escenario, la compañía remarca que ha conseguido mantener "una notable estabilidad en su cifra de negocios, demostrando capacidad de adaptación y solidez operativa".
Según explica, después de los despliegues intensivos de redes 5G acometidos por los operadores en los últimos años, se ha producido una cierta pausa en las inversiones de sus clientes, "que miran con recelo la situación internacional y son más cautelosos en las nuevas inversiones a realizar".
En este marco, Nokia Spain asegura que valora "muy positivamente" los resultados obtenidos en un contexto económico y geopolítico "extremadamente complejo" y condicionado por las fuertes presiones inflacionistas, y subraya que "sigue ejerciendo un rol crítico en el sostenimiento de las redes de telecomunicaciones de España, donde el consumo y tráfico de datos se ha multiplicado a medida que aumenta la digitalización de la sociedad en los últimos años".
La caída de la facturación ha venido acompañada de una reducción del 22% en el volumen de aprovisionamientos, ligada al encarecimiento de los precios y al aumento del coste de las compras, así como a un estrechamiento de los márgenes.
Por el contrario, los gastos de personal continúan al alza, impulsados por el compromiso de mantener el empleo, las tensiones inflacionistas y las expectativas de crecimiento futuro del negocio.
La sociedad detalla que ha proseguido con "el proceso de restructuración iniciado en años previos, aunque de una forma muy controlada", y precisa que su coste no ha afectado al resultado al haber sido "refacturado a la matriz de la Sociedad dentro del marco del modelo de negocio, conocido como 'PrOM' (Principal Operating Model), un esquema basado en la filosofía 'Limited Risk Distributor' y que define el marco de relaciones dentro del grupo empresarial".
En el capítulo de personal, los sueldos, salarios y conceptos asimilados ascendieron a 74 millones de euros en 2025, frente a los 70 millones de 2024, lo que supone un aumento cercano al 6%.
Asimismo, la empresa registró indemnizaciones por despido en 2025 por un importe de 14,2 millones de euros.