Los nuevos préstamos al consumo alcanzaron en julio un interés medio del 6,96%, frente al 6,83% registrado en mayo. El encarecimiento afecta a una modalidad de financiación utilizada para compras, reformas, vehículos y otros gastos que los hogares no pueden o no quieren afrontar de una sola vez.
Con un tipo cercano al 7%, financiar 5.000 euros durante dos años supone aproximadamente 372 euros de intereses, mientras que alargando el plazo hasta cinco años el coste financiero se sitúa en torno a 940 euros. Estas cantidades son aproximadas y no incluyen posibles comisiones u otros gastos asociados al préstamo.
El plazo se convierte así en una variable decisiva. Una cuota mensual más baja no implica necesariamente un crédito más barato, porque mantener la deuda durante más tiempo aumenta la cantidad total destinada a intereses.
La subida del coste medio llega además en un momento en el que las condiciones de financiación siguen siendo relevantes para las decisiones de consumo de los hogares. Antes de comparar ofertas, no basta con fijarse únicamente en el porcentaje anunciado por la entidad: el coste final puede variar en función del plazo, las comisiones y las condiciones del contrato.
El porcentaje de interés es solo una parte de la factura de un préstamo. Para comparar distintas propuestas conviene prestar atención a la TAE, que incorpora otros costes asociados a la operación y permite tener una referencia más completa del precio de la financiación. Las comisiones pueden modificar el coste final incluso cuando dos préstamos presentan un tipo de interés similar. También pueden existir condiciones vinculadas al producto contratado que deben revisarse antes de aceptar la financiación. Por eso, la comparación debe hacerse sobre el importe total que se devolverá y no únicamente sobre la cuota mensual anunciada. Una cuota inferior puede responder simplemente a un periodo de amortización más prolongado.