Como cada vez que se plantea una nueva subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), el frente que se abre es doble: el propio aumento de esa cantidad mínima y el tratamiento fiscal de los trabajadores que lo perciben. Por ello, mientras el Ministerio de Trabajo propone elevarlo un 5,3%, hasta los 1.286 euros brutos mensuales en 14 pagas, Hacienda prepara una nueva actualización de la deducción del IRPF para evitar que quienes lo cobren terminen tributando por ese incremento.
El Departamento que dirige Arcadi España pretende elevar la deducción vigente, actualmente situada en 591 euros anuales, hasta aproximadamente los 1.030 euros. El objetivo es que los perceptores del nuevo SMI, que alcanzaría los 18.004 euros brutos al año, sigan sin pagar IRPF.
La propuesta fiscal recupera una fórmula que ya ha generado controversia en los dos últimos ejercicios. En 2025, el Gobierno decidió inicialmente no adaptar el umbral del impuesto a la subida del salario mínimo, lo que provocó que parte de sus perceptores empezara a tributar. Tras el enfrentamiento entre los ministerios de Trabajo y Hacienda, el Ejecutivo aprobó una deducción específica para compensar ese gravamen. En 2026 volvió a ampliarla para acompasarla al nuevo SMI.
Una subida del 5,3%, por encima de los expertos y por debajo de los sindicatos
El Ministerio de Trabajo ha plasmado en un borrador de real decreto una subida del 5,3% para 2027. La cuantía pasaría de los 1.221 euros mensuales actuales a 1.286 euros en 14 pagas, equivalentes a 18.004 euros brutos anuales. El incremento supone 65 euros más al mes y 910 euros adicionales al año.
La propuesta supera el 4,9% recomendado por la comisión de expertos que asesora al Gobierno, que situaba el salario mínimo en 1.281 euros mensuales. Sin embargo, se queda por debajo del 7% que reclaman CCOO y UGT, cuya petición elevaría el SMI hasta los 1.306,50 euros al mes.
El borrador se encuentra en fase de audiencia e información pública y el plazo para presentar alegaciones termina el 16 de noviembre.
Qué es la deducción del IRPF y cómo funciona
La deducción que prepara Hacienda no significa que el salario mínimo esté exento de tributar por definición. Se trata de una cantidad que se resta de la cuota del IRPF que corresponde pagar al contribuyente. De esta forma, el trabajador puede tener una obligación tributaria calculada conforme a las reglas generales, pero aplicar después una deducción que reduzca o anule el resultado.
La diferencia con una exención es importante. Una exención deja fuera del impuesto determinadas rentas o cantidades, mientras que una deducción actúa sobre el importe del impuesto una vez calculado. En el caso del SMI, el Gobierno utiliza esta segunda vía para compensar el gravamen de los perceptores del salario mínimo.
La deducción tampoco funciona como una cantidad idéntica para todos los trabajadores. La regulación vigente contempla una cuantía máxima para quienes tienen rendimientos del trabajo iguales o inferiores al SMI y establece una reducción progresiva para quienes superan ese nivel de ingresos, hasta el límite previsto legalmente. También exige cumplir determinadas condiciones sobre otras rentas.
En 2026, la deducción alcanza los 590,89 euros para los contribuyentes cuyos rendimientos del trabajo no superan los 17.094 euros anuales, la cuantía del salario mínimo vigente. El mecanismo se extiende, con importes decrecientes, a trabajadores con ingresos superiores, hasta el umbral de 20.048,45 euros, siempre que cumplan los requisitos establecidos.