El adelanto de las elecciones generales al 29 de noviembre no supone, por sí mismo, un golpe inmediato para la economía española. Los análisis elaborados por Citi y JP Morgan tras la convocatoria apuntan a que el impacto a muy corto plazo será limitado y sitúan la atención en lo que ocurra después de las urnas: la capacidad del próximo Gobierno para legislar, las políticas sobre vivienda e inmigración y el marco regulatorio que afecte a empresas y bancos.
JP Morgan considera que las elecciones anticipadas tendrán "repercusiones limitadas en las perspectivas económicas a muy corto plazo". La entidad señala que los datos macroeconómicos y los motores de crecimiento que ya están funcionando tendrán un peso mayor que la propia convocatoria electoral.
Citi llega a una conclusión similar respecto al corto plazo. Su análisis tampoco espera consecuencias inmediatas relevantes sobre la actividad, aunque identifica varios ámbitos en los que un cambio político podría tener efectos a medio plazo. Entre ellos están la banca, la vivienda y la evolución de la población.
Citi apunta a banca, vivienda e inmigración
El análisis de Citi pone el foco en otros efectos que podría producir un cambio político. La entidad considera que un hipotético Gobierno liderado por el PP podría ser percibido por los inversores como más favorable a la consolidación bancaria y a un marco fiscal más favorable para el sector.
Citi recuerda que el actual Gobierno se opuso anteriormente a la OPA de BBVA sobre Sabadell y plantea que un Ejecutivo del PP que no dependiera de partidos independentistas catalanes podría tener una posición diferente ante la consolidación del sector bancario. La entidad también analiza el futuro del impuesto especial a la banca y las consecuencias que un cambio de Gobierno podría tener sobre la hoja de ruta de la participación estatal en CaixaBank.
Pero la banca no es el único ámbito que Citi identifica como relevante. Su análisis sitúa la vivienda y la inmigración junto a la política económica entre los asuntos que concentrarán el debate electoral. Para la entidad, los cambios que puedan producirse a medio plazo tanto en el crecimiento de la población como en la demanda de vivienda pueden acabar teniendo efectos sobre el crecimiento de los depósitos y de los préstamos.
La vivienda aparece así conectada con dos variables económicas diferentes. Por un lado, constituye uno de los principales asuntos políticos de la campaña. Por otro, su evolución afecta a la demanda de financiación y, por tanto, a una parte del negocio bancario que Citi analiza en su informe.
JP Morgan pone la inmigración en el centro del crecimiento
El elemento que adquiere especial relevancia en el análisis de JP Morgan es la inmigración. La entidad considera que la expansión de la población activa impulsada por la llegada de trabajadores extranjeros es uno de los motores que están sosteniendo el crecimiento de la economía española.
El banco de inversión señala que este factor, junto con la inversión financiada por los fondos Next Generation EU, puede tener un peso suficiente como para eclipsar el efecto agregado que tenga la incertidumbre política sobre la actividad. Es decir, la convocatoria electoral no aparece como el principal condicionante del crecimiento en el corto plazo.
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Esta lectura introduce una variable relevante en el debate electoral. Las decisiones sobre inmigración no afectan únicamente al ámbito demográfico o laboral: para JP Morgan también tienen una relación directa con la capacidad de crecimiento de la economía española a través de la población activa.
El análisis añade que la fragmentación política y la "inercia normativa" de los últimos años pueden haber lastrado la inversión privada. En este punto, la celebración de elecciones puede tener un efecto distinto al puramente electoral: la formación posterior de un Gobierno con mayoría parlamentaria podría reducir la incertidumbre sobre su capacidad para aprobar leyes.
El reto está en las políticas que lleguen después de las urnas
Los dos análisis coinciden, por tanto, en separar el efecto inmediato de las elecciones de sus posibles consecuencias posteriores. La convocatoria del 29 de noviembre no cambia por sí sola los motores que están sosteniendo la actividad, pero el resultado puede determinar el marco en el que se desarrollen las políticas económicas durante la próxima legislatura.
Para JP Morgan, uno de los elementos decisivos será que el próximo Ejecutivo consiga suficiente capacidad legislativa para reducir la incertidumbre que ha acompañado a la fragmentación parlamentaria. La entidad vincula esa capacidad con las perspectivas de inversión privada y con la posibilidad de avanzar en nuevas medidas.
En paralelo, el análisis de Citi apunta a que las decisiones del próximo Gobierno pueden modificar el entorno regulatorio de sectores concretos. En la banca, el foco está en las fusiones, el impuesto específico y la participación estatal en CaixaBank. En la economía en general, la vivienda y la inmigración aparecen como dos de las cuestiones con mayor capacidad para condicionar las perspectivas de medio plazo.
La inmigración ocupa así una posición singular en ambos análisis. No se trata solo de una cuestión que pueda marcar el debate político de la campaña: en el caso de JP Morgan, la llegada de población activa forma parte de los factores que están impulsando el crecimiento. El banco de inversión advierte además de que este motor se combina con la inversión procedente de los fondos europeos para sostener la actividad.