Bruselas pide ayudas energéticas “temporales y específicas” ante el riesgo de nuevos repuntes

El presidente del Eurogrupo alerta de que los mercados están prestando más atención a los riesgos fiscales mientras la Comisión Europea advierte de que no se puede recurrir continuamente a nuevas flexibilidades presupuestarias

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El Eurogrupo ha reclamado este jueves a los Estados miembros de la zona euro que mantengan la prudencia fiscal ante el repunte de los costes de financiación y una mayor sensibilidad de los mercados a los riesgos asociados a la deuda pública. En una reunión celebrada en Luxemburgo, los ministros de Finanzas han abordado el impacto de los precios de la energía, la evolución de las finanzas públicas, la Unión de los Mercados de Capitales y la situación económica internacional.

El presidente del Eurogrupo, Kyriakos Pierrakakis, ha advertido de que la combinación de inestabilidad geopolítica, mayores precios energéticos, inflación y aumento de las rentabilidades de la deuda está generando un escenario en el que los Estados miembros disponen de menos margen fiscal precisamente cuando sus necesidades de gasto son mayores.

“Los mercados evalúan las economías en función de sus fundamentos”, ha señalado Pierrakakis, que ha defendido que la zona euro cuenta con unos fundamentos “sólidos”, aunque ha subrayado la necesidad de preservar la confianza mediante políticas fiscales prudentes, instituciones sólidas y una actuación coordinada.

El presidente del Eurogrupo ha puesto cifras a este cambio de escenario. El déficit público de la Unión Europea, que se situaba en el 1,7% del PIB hace una década, está previsto que alcance el 3,5% en 2026, mientras que la rentabilidad media de los bonos soberanos a diez años ha pasado del 1,1% al 4%. A ello se suma el incremento del gasto en defensa, que ha pasado del 1,3% al 2,4% del PIB, según los datos expuestos durante la comparecencia. Al mismo tiempo, la deuda pública continúa elevada y en algunos Estados miembros sigue aumentando.

Menos margen fiscal y más necesidades de gasto

“Mayores costes de endeudamiento, menor margen fiscal: esa es la realidad en la que debemos operar”, ha resumido Pierrakakis.El presidente del Eurogrupo ha señalado que los recientes movimientos de los mercados de deuda soberana muestran que los inversores están prestando una atención creciente a los riesgos fiscales y exigiendo una mayor compensación por la incertidumbre relacionada con la credibilidad y el ritmo de la consolidación presupuestaria, especialmente en los países con posiciones fiscales más tensionadas.

Ante este escenario, el Eurogrupo descarta que la respuesta pueda consistir únicamente en aumentar el endeudamiento, pero también ha rechazado una reducción generalizada del gasto que pueda afectar a los servicios públicos esenciales.

La alternativa pasa, según Pierrakakis, por “hacer más con los recursos que ya tenemos”, mediante una revisión de las prioridades de gasto, una mejora de la eficiencia de los sistemas tributarios y un refuerzo de la gobernanza fiscal. El comisario de Economía, Valdis Dombrovskis, ha incidido en esta misma línea y ha advertido de que los Estados miembros deben mantener sus compromisos dentro de los planes fiscales estructurales a medio plazo y utilizar con cautela las flexibilidades existentes. “No podemos recurrir a nuevas flexibilidades fiscales todo el tiempo”, ha señalado Dombrovskis. A su juicio, hacerlo podría poner en cuestión la determinación colectiva de los Estados miembros para preservar un marco fiscal basado en reglas, precisamente en un momento en el que la credibilidad sobre la sostenibilidad de las cuentas públicas constituye un activo relevante.

Dombrovskis ha defendido que el actual marco fiscal ya dispone de mecanismos para responder de forma equilibrada a la coyuntura. Entre ellos ha destacado su carácter contracíclico, que permite que determinados efectos de una desaceleración económica o del incremento de los costes de intereses no tengan que ser compensados automáticamente dentro de los planes fiscales en curso.

El Eurogrupo reclama “gastar mejor” para financiar las nuevas prioridades

La discusión sobre la calidad del gasto público ha ocupado también una parte central de la reunión. La presión sobre las cuentas públicas coincide con nuevas necesidades de inversión, especialmente en defensa, pero también en otras prioridades estratégicas.Dombrovskis ha defendido que los Estados miembros deben mejorar la composición de sus presupuestos para favorecer el crecimiento y reducir el gasto improductivo o distorsionador. También ha reclamado revisar las diferentes categorías de gasto para alcanzar los objetivos políticos de la forma más eficiente posible.

Según los análisis presentados por la Comisión, una mejor composición de los presupuestos podría generar ganancias fiscales de hasta el 3% del PIB, mientras que una mayor eficiencia del gasto podría añadir otro 1,5% del PIB a medio plazo.

“Gastar mejor crea margen para gastar más en lo que realmente importa”, ha resumido el comisario. Pierrakakis ha avanzado además que el Eurogrupo volverá a examinar a finales de año los proyectos de planes presupuestarios de los Estados miembros y las perspectivas fiscales generales de la zona euro. Los ministros continuarán también trabajando sobre las prioridades del gasto público, la optimización de los ingresos fiscales y la gobernanza presupuestaria.

Bruselas pide ayudas energéticas dirigidas a los más vulnerables

La energía ha constituido el otro gran eje de la reunión. Pierrakakis ha advertido de que los precios energéticos han vuelto a niveles elevados desde finales de agosto, con impacto en productos como el diésel y el combustible para aviación.

El presidente del Eurogrupo ha vinculado este repunte tanto a los acontecimientos en Oriente Medio como a la guerra de Rusia contra Ucrania y ha señalado que ambos factores ponen de manifiesto la exposición de Europa a riesgos energéticos externos.Los Estados miembros han compartido durante la reunión las medidas adoptadas para proteger a los consumidores más vulnerables y preservar la resiliencia de sus economías.

El mensaje trasladado desde el Eurogrupo pasa por que estas medidas sean temporales, específicas y adaptadas a cada caso, evitando que las ayudas generen una carga desproporcionada sobre las cuentas públicas.Dombrovskis ha insistido en que las medidas generales de apoyo a los precios energéticos resultarían demasiado costosas desde el punto de vista fiscal y podrían, además, estimular la demanda y contribuir a mantener elevados los precios.

“Es importante que cualquier medida a corto plazo para mitigar su impacto esté dirigida a los más vulnerables”, ha defendido.La Comisión considera que las presiones sobre los precios pueden continuar durante los próximos meses y, por ello, Dombrovskis ha reclamado mantener el foco en la reducción estructural de la dependencia europea de los combustibles fósiles.

Más electrificación, redes e interconexiones

Para Pierrakakis, la política energética europea no puede limitarse a responder a cada crisis conforme aparece. Europa necesita una estrategia de inversión a largo plazo que permita reforzar su autonomía energética.Esto implica acelerar la expansión de las energías limpias, la electrificación, las redes eléctricas y las interconexiones entre Estados miembros.

“La seguridad energética, la competitividad y la transición hacia las energías limpias son prioridades interconectadas”, ha señalado el presidente del Eurogrupo, que ha defendido que las decisiones de inversión no pueden seguir aplazándose debido a que la construcción de estas infraestructuras requiere tiempo.Dombrovskis ha recordado además que la Comisión ha ampliado recientemente la flexibilidad de la cláusula de excepción nacional para la defensa para incluir determinadas medidas destinadas a mejorar la seguridad energética. Según ha explicado, la Comisión ha valorado positivamente las solicitudes de Grecia e Italia para acogerse a esta mayor flexibilidad.

La reunión de Luxemburgo también ha servido para abordar la evolución económica internacional de cara a las próximas reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, que se celebrarán la próxima semana en Bangkok.Los ministros han analizado especialmente los tipos de cambio y los desequilibrios económicos mundiales. Pierrakakis ha señalado que la apreciación del euro registrada durante el último año se ha revertido en buena medida en los últimos meses y ha reclamado una mayor contribución de las principales economías a un crecimiento mundial más equilibrado.

“La zona euro ha contribuido a este ajuste global. Pero el esfuerzo no puede ser unilateral”, ha señalado. El mensaje de fondo de la reunión ha quedado así vinculado a una doble presión: responder a unas necesidades de inversión crecientes sin deteriorar unas cuentas públicas que afrontan mayores costes de financiación. Para el Eurogrupo, la respuesta pasa por preservar las reglas fiscales, mejorar la eficiencia del gasto y acelerar las inversiones estructurales que permitan reducir las vulnerabilidades energéticas y financieras de Europa.