Las autoridades de Nepal han actualizado este jueves el balance de víctimas mortales por las inundaciones registradas el miércoles tras la brusca crecida del río Bhotekoshi en el distrito montañoso de Rasuwa, cercano a la frontera con el Tíbet, en China. El recuento oficial roza ya los 360 fallecidos y se mantiene la cifra de varios centenares de desaparecidos, entre ellos cuatro ciudadanos españoles.
Según ha detallado la Policía de Nepal en un comunicado difundido en redes sociales, se han recuperado hasta ahora 359 cadáveres. De ellos, 132 corresponden al distrito de Chitwan, convertido en el principal foco de las tareas de búsqueda y rescate desplegadas sobre el terreno.
El cuerpo policial ha precisado además que 63 personas han sido trasladadas a hospitales de Katmandú, la capital del país, mientras que el número de agentes movilizados en las zonas afectadas asciende ya a cerca de 4.350, con el objetivo de contener los efectos de la catástrofe y localizar a los desaparecidos.
A este balance se suman al menos tres fallecidos y alrededor de 560 personas en paradero desconocido en territorio chino, de las cuales 260 son extranjeras, según han informado también este jueves las autoridades del gigante asiático.
En la mañana del jueves, el primer ministro nepalí, Balendra Shah, ha comunicado a través de un mensaje en redes sociales que el Gobierno ha reforzado "desde primera hora" las labores de búsqueda, rescate y distribución de ayuda humanitaria en las áreas más golpeadas. Entre las medidas adoptadas figura el uso de helicópteros tanto del Ejército de Nepal como de empresas privadas, además de equipos terrestres especializados.
"Para ayudar a los ciudadanos en situación de riesgo, el Ejército nepalí entregó anoche suministros de ayuda humanitaria, entre los que se incluían alimentos básicos, tiendas de campaña y medicamentos", ha especificado Shah.
Las autoridades nepalíes han lanzado también un mensaje dirigido a los turistas presentes en el país, a quienes recomiendan mantener la calma, seguir puntualmente la información oficial y acatar en todo momento las indicaciones de seguridad emitidas por los organismos competentes.
El origen de la devastadora riada y del posterior deslave estaría relacionado con "el colapso de un glaciar" situado aguas arriba, de acuerdo con el análisis realizado este jueves por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). El organismo ha explicado que las imágenes de satélite examinadas permiten descartar que "no tuvo lugar un terremoto" en la zona que pueda vincularse con este desastre natural.