Los rebeldes hutíes de Yemen han anunciado este jueves una serie de ataques con cohetes y drones contra instalaciones y campamentos de las fuerzas gubernamentales en las gobernaciones de Marib y Hadramut, situadas en el este y el norte del país.
El portavoz militar del movimiento, Yahya Sari, afirmó en redes sociales que “Nuestras Fuerzas Armadas han llevado a cabo una operación militar cualitativa y de gran escala contra concentraciones del enemigo saudí en las zonas de Al Ruaik, Al Abr, Al Zaniyh y otros campamentos pertenecientes a las llamadas Primera y Tercera Divisiones de Emergencia”.
Según el propio Sari, “cientos de mercenarios saudíes” habrían perdido la vida y las fuerzas hutíes habrían logrado “destruir y quemar un gran número de campamentos, almacenes y armamento del enemigo”, aunque por ahora no se ha facilitado un balance oficial de víctimas.
El centro de medios de la Primera División de las Fuerzas de Emergencia de Yemen corroboró en redes sociales que “las milicias hutíes han atacado campamentos” gubernamentales, confirmando la existencia de “pérdidas materiales y humanas” como consecuencia de estos bombardeos.
Mientras se intensifican los combates, el Ministerio de Defensa del Ejecutivo reconocido por la comunidad internacional ha dado a conocer el inicio de una amplia campaña de seguridad que se extenderá por varias gobernaciones, con especial énfasis en Hadramut y Al Mahra.
Condena de Estados Unidos y escalada del conflicto interno
La Embajada de Estados Unidos en Yemen trasladó sus “más sentidas condolencias a las familias de los valientes soldados yemeníes fallecidos hoy en Hadramut y Marib” y calificó los ataques como “cobardes”. En su mensaje, subrayó que “Los cobardes ataques de los hutíes, respaldados por Irán, representan un ejemplo más de su terrorismo contra el pueblo yemení”, y expresó su deseo de “una pronta recuperación a los heridos”.
Estos acontecimientos se producen tras la muerte de Osama al Radfani, un alto comandante de las Fuerzas Escudo de la Patria —formación vinculada al Gobierno yemení y financiada por Arabia Saudí— en una emboscada registrada el fin de semana en la provincia de Hadramut.
El ministro de Información de Yemen, Muamar Al Eryani, responsabilizó a la insurgencia hutí de este ataque, al que describió como parte de una ofensiva continuada contra mandos militares, responsables de seguridad y figuras clave en los esfuerzos por restablecer la autoridad del Estado.
En un mensaje difundido en redes sociales, Al Eryani sostuvo que “Este crimen cobarde revela una vez más la naturaleza terrorista de esta milicia, que solo cree en la lógica del terrorismo, el asesinato y el atentado, y que utiliza el caos y la violencia como medios para implementar la agenda del régimen iraní en Yemen y la región”.
En este contexto, el Consejo de Transición del Sur (CTS) aceptó formalmente en enero retirar sus fuerzas de las bases y enclaves estratégicos de Hadramut y Al Mahra, traspasando su control a las Fuerzas del Escudo de la Patria, brigadas creadas por el Consejo del Liderazgo Presidencial yemení y que operan bajo la dirección de la coalición liderada por Arabia Saudí.
Los separatistas del CTS respaldaron al Gobierno durante las fases más intensas de la guerra a cambio de que se atendieran sus aspiraciones de independencia, en un país que estuvo dividido en Yemen del Norte y Yemen del Sur hasta 1990.
La tensión volvió a dispararse a comienzos de diciembre del año pasado, cuando el CTS lanzó una ofensiva sobre las provincias orientales de Al Mahra y Hadramut, incluidas en sus reclamaciones territoriales. Esta operación fue respondida por Riad, aliado del Ejecutivo yemení, con bombardeos sobre las áreas arrebatadas por los independentistas.