Las autoridades de Arabia Saudí han confirmado este viernes que el oleoducto Este-Oeste fue objeto de varios ataques el jueves, en una infraestructura que cruza la península arábiga hacia Bahrein y Qatar sin pasar por el estrecho de Ormuz, bajo control de Irán.
Según una fuente del Ministerio de Energía saudí citada por la agencia oficial SPA, el oleoducto “en las regiones de Riad y Medina, sufrió varios ataques la mañana del jueves 10 de septiembre”, lo que causó “algunos” heridos que “fueron recibieron atención médica”.
Tras los incidentes, y como medida de “precaución”, se interrumpió temporalmente la operación del oleoducto mientras se enviaban equipos técnicos y de emergencia para garantizar su seguridad y revisar posibles daños.
El origen concreto de los ataques no se ha hecho público, pero se producen en un contexto de fuerte tensión en Yemen, donde los rebeldes hutíes han protagonizado una rápida ofensiva y este mismo jueves tomaron posiciones estratégicas en torno al estrecho de Bab el Mandeb, en plena escalada de enfrentamientos de las últimas semanas. Riad respalda a las fuerzas del Gobierno yemení reconocido internacionalmente.
Las autoridades con sede en Adén han señalado directamente a Teherán, al denunciar un “claro vínculo entre esta escalada y la estrategia de Irán de trasladar a otros el coste de la presión internacional sobre Irán”, según manifestó el presidente del Consejo Presidencial de Liderazgo, Rashad al Alimi.
El estrecho de Bab el Mandeb, que separa la península Arábiga del Cuerno de África, tiene unos 29 kilómetros de ancho. El control de enclaves en esta franja de Yemen permitiría a los hutíes —grupo apoyado por Irán, pese a sus diferencias ideológicas y organizativas— amenazar el tráfico marítimo incluso con sus medios de artillería.
Los hutíes han advertido en repetidas ocasiones de que podrían afectar a la navegación en Bab el Mandeb como respuesta a la ofensiva israelí-estadounidense, tras haber llevado a cabo numerosos ataques contra buques en el mar Rojo y el golfo de Adén en represalia por la ofensiva de Israel sobre la Franja de Gaza después de los ataques del 7 de octubre de 2023.