El aspirante presidencial derechista Augusto Cury, tercero más votado en la primera vuelta de las elecciones brasileñas con más de 3,4 millones de sufragios (cerca del 2,9% del total), ha comunicado este jueves que respaldará al ultraconservador Flávio Bolsonaro, vencedor de la primera ronda, de cara al balotaje previsto para el 25 de octubre.
“En esta segunda vuelta he decidido dar un voto de confianza a Flávio Bolsonaro, quien aspira a su primer mandato y se ha comprometido a poner fin a la reelección”, ha afirmado Cury en una declaración en vídeo en la que, además de destacar una de sus principales premisas de campaña --su oposición a que los presidentes puedan renovar su mandato en las urnas--, expone su oposición al “proyecto” del actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva.
Cury ha iniciado su mensaje subrayando que “el hambre, la violencia, el desempleo y el sufrimiento emocional afectan a brasileños tanto de izquierda como de derecha”, insistiendo en su rechazo “radical” a la reelección, ya que, a su juicio, “favorece la perpetuación en el poder y el populismo, además de debilitar la renovación democrática”.
También ha cargado contra el “modelo económico que viene asfixiando a Brasil con tasas de interés altísimas, comprometiendo el poder adquisitivo de las familias y el futuro de las próximas generaciones”. “Por eso, no puedo apoyar a Lula. No es algo personal; se trata del proyecto”, ha añadido.
En contraste, ha explicado que con el ganador de la primera vuelta mantuvo “una larga conversación” en la que el hijo del expresidente Jair Bolsonaro “ha aceptado” sus propuestas y “ha firmado un compromiso público”, un documento denominado “Compromiso público con Brasil” y subtitulado “Flávio Bolsonaro con Augusto Cury”, en el que el candidato del PL se adhiere a varios ejes programáticos, empezando por el “fin de la reelección”.
PROMESAS EN EDUCACIÓN, SANIDAD, VIOLENCIA DE GÉNERO Y ECONOMÍA
El aspirante del Partido Liberal se compromete en ese texto a impulsar una “revolución de la educación”, incorporando al currículo materias de “oratoria, gestión financiera (y) emprendimiento”, así como a “valorar a los docentes mediante formación continua, mejores salarios y condiciones dignas de trabajo” dentro de un sistema educativo orientado a “generar neuroinclusión y prevención del bullying”.
El acuerdo contempla igualmente una “revolución de la salud” basada en la creación de “una de las mayores redes públicas de telemedicina del mundo”, que utilizará inteligencia artificial y tecnologías integradas con los equipos médicos “para reducir drásticamente” las listas de espera con especialistas.
Otro de los puntos establece que Bolsonaro se compromete a “transformar la lucha contra la violencia contra las mujeres en prioridad nacional” mediante herramientas tecnológicas como una “aplicación con botón de pánico conectado a las redes de protección y las fuerzas de seguridad”. El documento añade, en este apartado, la necesidad de “fortalecer las comisarías especializadas, la atención psicológica, las medidas de protección y las políticas de autonomía económica”.
En el plano económico, el compromiso se articula en torno a tres grandes líneas: la promoción del cooperativismo, el “financiamiento de millones de microempresas” y la “meta estratégica de duplicar la producción brasileña de alimentos en los próximos diez años”.
Finalmente, Flávio Bolsonaro promete a Cury en el texto “no gobernar movido por la venganza, el rencor, la persecución o el resentimiento político”, sino hacerlo “para los brasileños de derecha, de izquierda, de centro y para aquellos que no se identifican con ninguna corriente ideológica”.
“Reconozco que Brasil necesita un nuevo modelo de liderazgo: una mentalidad capitalista y un corazón social”, afirma Bolsonaro a modo de conclusión de un escrito en el que declara su “conformidad con los ocho compromisos presentados”. “El compromiso principal no es con un partido, un candidato o un proyecto personal de poder. Es con Augusto Cury, con Brasil, con la democracia, con la alternancia en el poder y, sobre todo, con las generaciones futuras”, agrega.
BOLSONARO PROMETE AVANZAR “SIN ODIO” SI GANA LA SEGUNDA VUELTA
Tras hacerse público el respaldo del tercer candidato más votado en la primera ronda, Bolsonaro ha reivindicado los ocho ejes del documento y ha querido remarcar que es “diferente” a su padre, Jair Bolsonaro.
“Los brasileños conocerán a un Bolsonaro diferente. A todos los que intentaron ser iguales a Jair Bolsonaro les fue mal”, ha señalado, antes de recurrir a una metáfora futbolística: “No tiene sentido que el hijo de Pelé quiera ser igual a Pelé; tiene que ser diferente”.
A continuación, ha asegurado que defiende “exactamente eso, todo lo que dice Augusto Cury”. “¿Creéis que no estoy cansado de peleas? ¿Creéis que no quiero pacificar este país? Claro que quiero”, ha continuado, insistiendo en que, si llega a la Presidencia, buscará “pacificar” Brasil y se considera “la única persona capaz de lograr esa pacificación”.
“Así que, dado que yo estoy de un lado y Lula del otro, cuando asumamos el gobierno, no querré pelear con él. Querré mirar hacia adelante. Se acabará el caos, se acabarán las peleas; sin odio, sin venganza”, ha prometido.
Flávio Bolsonaro, que ya dispone del respaldo de Ronaldo Caiado (2,6 millones de votos, el 2,18%), aspira ahora a atraer buena parte de los 3.448.569 votos (2,89%) obtenidos por Augusto Cury en una primera vuelta dominada por los dos favoritos: 56,1 millones de papeletas para el candidato del PL, el 47,03% del total, frente a los 53,9 millones de votos --el 45,16%-- conseguidos por el actual jefe del Estado.
En este contexto, sólo uno de los cinco aspirantes que superaron el 1% de los sufragios se mantiene sin apoyar a ninguno de los dos contendientes del balotaje: Renan Santos, del partido derechista Missão. Pese a la aparente cercanía ideológica, resulta poco probable que respalde a un Flávio Bolsonaro del que ha dicho que “su único mérito es ser hijo de otro caradura que no era muy inteligente”, añadiendo que “ningún votante sabe explicar por qué vota a Flávio”.
Con este movimiento, Bolsonaro refuerza su posición para la segunda vuelta tras imponerse en la primera. En este escenario, el último sondeo de Datafolha coloca al candidato del PL como favorito también en el balotaje, con el 52% de las intenciones de voto, frente al 48% proyectado para Lula. La encuesta contempla un margen de error de dos puntos porcentuales.