El Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) de Guatemala ha lanzado una advertencia ante el repunte de la actividad del volcán de Fuego, situado en el sur del país, lo que ha llevado a las autoridades a iniciar las primeras evacuaciones tras pasar a una fase más explosiva.
Según el Insivumeh, el coloso, considerado el más activo de la zona, entró en un “nuevo pulso eruptivo” alrededor de las 22:35 horas del lunes, hora local, unas catorce horas y media después del comienzo del episodio eruptivo.
Las instituciones han detallado que la erupción ha evolucionado “hacia una fase más explosiva”, por lo que resulta imprescindible informar “de forma urgente” a las poblaciones cercanas, “especialmente aquellas en un radio de 10 kilómetros”, para que pongan en marcha sus planes de emergencia.
“La mayor amenaza son las corrientes de densidad piroclástica en distintas barrancas del volcán, por lo que se recomienda activar los planes de respuesta de los municipios ubicados en los flancos oeste y sur del volcán”, especialmente aquellos en las cercanía de Seca y Ceniza, ha señalado el Insivumeh.
La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) ha comunicado que se ha establecido la alerta naranja, el segundo nivel más elevado, y que ya se ha comenzado a evacuar a las primeras comunidades próximas al volcán.
La Conred ha pedido a los habitantes que extremen las medidas de seguridad, se mantengan alejados de las áreas de riesgo, protejan los depósitos de agua y alimentos para impedir su contaminación y se preparen para una posible autoevacuación.
En años recientes, Guatemala ha afrontado episodios parecidos. El país se encuentra en el Cinturón de Fuego del Pacífico, una extensa franja de 40.000 kilómetros que rodea este océano y que concentra el 75% de la actividad volcánica mundial y el 90% de los seísmos.
El año pasado, la emisión de ceniza y gases del volcán obligó a evacuar a unas 500 personas y en 2023 fueron 1.200 las que tuvieron que abandonar sus viviendas tras una nueva erupción. En 2018, murieron 215 personas y una cifra similar fue dada por desaparecida.