El Departamento de Estado de EEUU ha acusado a China de poner en marcha una nueva operación destinada a alterar el equilibrio en el Indo-Pacífico mediante las maniobras realizadas esta semana en el disputado bajo de Masinloc, también conocido como arrecife de Scarborough. Estas acciones, en un enclave marcado por un prolongado y tenso pulso con Filipinas, se suman al "dudoso pretexto" de que Pekín haya declarado la zona como una reserva natural bajo su control.
“Estados Unidos rechaza los continuos intentos de China de imponer su desestabilizadora 'reserva natural nacional' en el arrecife de Scarborough y negar a los pescadores filipinos el acceso a sus caladeros tradicionales”, ha criticado el portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, en un comunicado.
El laudo emitido el 12 de julio de 2016 por el Tribunal Permanente de Arbitraje sobre el Mar de China Meridional ha cumplido este verano diez años sin apenas modificar la realidad del prolongado conflicto entre China y Filipinas, y, en la práctica, solo ha contribuido a endurecer las posturas de las partes.
El tribunal, constituido al amparo de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, determinó que las reclamaciones marítimas de China sobre las aguas en disputa carecen de base jurídica, incluidas aquellas que Pekín esgrime como un supuesto "derecho histórico".
China rehusó intervenir en el procedimiento y sostiene desde entonces que el fallo no tiene validez, desoyendo las críticas formuladas por Estados Unidos y la Unión Europea.
El pasado 1 de agosto, el Ejército chino y su guardia costera iniciaron una serie de maniobras en el espacio aéreo y las aguas próximas al banco de arena que Pekín denomina Huangyan Dao, presentadas como una respuesta necesaria a las actuaciones de "ciertos países" que, según argumentó, estarían minando la paz y la estabilidad regional.
Ese mismo sábado, las autoridades chinas aprobaron una nueva normativa para la gestión de la "Reserva Natural Nacional de la Isla Huangyan", creada en septiembre de 2025, que prohíbe la pesca no autorizada, la minería, la extracción de coral o de almejas gigantes y otras actividades consideradas perjudiciales, de acuerdo con la agencia oficial Xinhua.
Para Washington, esta regulación "es otro intento unilateral de China de utilizar pretextos ambientales y legales dudosos, respaldados por la coerción, para promover sus amplias reivindicaciones territoriales y marítimas en el Mar de China Meridional a expensas de sus vecinos".
En su mensaje final, Estados Unidos reitera su respaldo a su socio estratégico en la zona, Filipinas, "en la defensa de un Indo-Pacífico libre y abierto".